Respondiendo a las necesidades de las mujeres, “primeras en intervenir” ante la crisis de la COVID-19 en Egipto


Foto de Entissar Elsaeed. © Entissar Elsaeed

En el pico de la pandemia de COVID-19, se agravaron las dificultades a las que se enfrentan las mujeres en Egipto.  Ellas se vieron obligadas a desempeñar un rol nuevo como médicos de familia, vigilando el estado de salud de miembros de sus familias y trabajando para mejorarlo; ofreciendo servicios e implementando medidas para proteger a sus seres queridos del contagio; atendiendo a los contagiados de coronavirus; además de aumentar el cuidado habitual a los más mayores.

«Las mujeres se han convertido en la práctica en ser las primeras en intervenir, siendo responsables directas de la protección de los miembros de sus familias, y las que asumen la responsabilidad de que sus familiares se contagien o no,» explicó Entisar Elsaeed, Fundadora y Directora de la Cairo Foundation for Development and Law. «Esta función se ha convertido en uno de las desafíos principales a los que se enfrentan las mujeres, en especial aquellas que pertenecen a grupos sociales, económicos y culturales de clase más baja.»

Su situación se ve agravada por las necesidades económicas de las familias, ya que son las mujeres las responsables habituales de cubrir esas necesidades, sobre todo a la luz de las medidas de confinamiento preventivo impuestas por el Gobierno. Los más vulnerables, en especial aquellos que trabajan en la economía informal, han sufrido una marginalización aun más acusada debido a las deficiencias de las autoridades y los medios de comunicación, los cuales no proporcionaron las ayudas económicas y otras medidas de seguridad social, ni las provisiones necesarias para impedir la propagación de los contagios, ni tampoco información pública sobre la pandemia.

Debido a que el número de horas de trabajo que las mujeres emplean en el hogar se incrementó durante los confinamientos, las cuales a menudo superaban más de 15 horas de trabajo al día simplemente para satisfacer las necesidades de sus familias, también aumentó la presencia de los hombres en los hogares.  Este hecho conllevó otro problema preocupante: el aumento de los índices de violencia doméstica contra las mujeres. 

«Las relaciones sexuales también sufrieron tensiones durante los confinamientos,» añadió.  «Este resultado fue muy revelador ya que reflejó cómo la ausencia de educación sexual tanto en hombres como mujeres afectó a su capacidad para aceder a información sexual que fuera correcta y segura.»

Al comienzo de la pandemia de COVID-19, la Fundación de Elsaeed empezó a replantearse sus operaciones a diferentes niveles. En primer lugar, cómo proteger a los trabajadores de la Fundación analizando qué medidas eran necesarias para mantener el distanciamiento físico, teniendo en cuenta las obligaciones que estos tienen con sus familias, sus responsabilidades laborales y las continuas actividades de la Fundación.

«También tuvimos que pensar cómo la Fundación podía adoptar medidas que fueran lo bastante flexibles en estos tiempos tan excepcionales, y cómo añadir nuevas actividades para enfrentarnos a estas circunstancias inusuales o postponiendo otras sin que eso interfiriera con los objetivos estratégicos de la institución,» añadió Elsaeed.

La Fundación decidió centrar sus actividades en el impacto para las mujeres de las medidas de precaución anunciadas por el Gobierno Egipcio, en especial para las marginadas, las pobres, y las trabajadoras irregulares, las trabajadoras migrantes y otros grupos especialmente afectados, inspirándose en las experiencias de países de África y Oriente Medio con contextos económicos, sociales y políticos parecidos.  La Fundación ha publicado trabajos de investigación sobre las condiciones económicas y sociales de las mujeres durante la pandemia. 

«También nos planteamos la mejor manera de informar a las mujeres sobre las medidas de precaución y de distanciamiento físico. Elaboramos documentos de sensibilización para prevenir los contagios de coronavirus, usando para ello un lenguaje egipcio más coloquial,» señaló Elsaeed.  «Creamos también una línea telefónica y mantuvimos reuniones en línea en grupo para ofrecer apoyo psicológico y asesoramiento a mujeres supervivientes de violencia sexual.»

25 de febrero de 2021


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