Experto insta a los Estados a que inviertan en la salud y la capacidad de resistencia de los adolescentes


Se necesita urgentemente una atención más minuciosa a los adolescentes y a su derecho a la salud, porque el sistema actual está lastrado por las inconsistencias, los fallos y los peligros para los jóvenes, declaró el experto de las Naciones Unidas.

“El segundo decenio de la vida se vincula a una exposición cada vez mayor a factores peligrosos para el derecho a la salud, entre otros, la violencia, el abuso, la explotación sexual o económica, el tráfico de drogas, las prácticas nocivas tradicionales […] y el uso y la dependencia de sustancias tóxicas”, dijo el Sr. Dainius Pūras, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. “Casi todos estos peligros pueden prevenirse mediante inversiones para fomentar la salud y la capacidad de resistencia de los adolescentes”.  

El Sr. Pūras formuló sus observaciones en la presentación de su informe al 32º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos. Este informe sobre el derecho de los adolescentes a la salud se centra en la salud mental, el derecho de los jóvenes a acceder a la salud sexual y reproductiva y el uso y control de estupefacientes. En el documento se examina cómo estos ámbitos influyen en la autonomía que adquieren los adolescentes y en su derecho a la protección.

El apoyo brindado a los adolescentes en el disfrute de sus derechos podría tener una profunda repercusión sobre su desarrollo individual en el futuro, dijo el Sr. Pūras. Las políticas que ofrecen una única solución a todos los problemas suelen fracasar cuando tratan de satisfacer las necesidades de los jóvenes, afirmó.

“Resulta esencial que evaluemos los puntos fuertes de los adolescentes e interactuemos con ellos en calidad de asociados, para informarles y elaborar las medidas necesarias para hacer realidad su derecho a la salud y el desarrollo óptimo”, dijo el Sr. Pūras. 

El Relator Especial sostuvo que la información sobre salud sexual y reproductiva debería incorporarse a los planes de estudio y exhortó a los Estados a que “despenalicen el aborto, de conformidad con las normas internacionales de derechos humanos”. El acceso a los servicios de interrupción del embarazo debería estar disponible al menos en los casos “en que la vida de la madre corra riesgos, cuando la madre ha sido víctima de incesto o violación, y si el feto presenta graves deformaciones”, afirmó.

En lo tocante a la salud mental, en el documento se afirma que los gobiernos deberían velar por que las intervenciones psicológicas se adapten a las necesidades de los jóvenes y sean accesibles.

El Sr. Pūras pidió también que los gobiernos clausuren los centros de detención de jóvenes drogadictos y busquen métodos alternativos a las políticas represivas de control de estupefacientes.

“Los Estados deberían ejercer la prevención y la reducción del daño, y facilitar servicios para tratar la dependencia”, dijo.

El Relator Especial añadió que era importante que los Estados cumpliesen sus con obligaciones y ayudasen a empoderar a los adolescentes y a garantizar sus derechos humanos.

“El costo de decepcionar a los adolescentes es demasiado elevado”, concluyó.  

21 de junio de 2016

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