La organización Front Line Defenders, galardonada con el Premio de Derechos Humanos 2018


“Nuestra motivación y nuestra inspiración provienen de los defensores de derechos humanos a los que ayudamos; es un gran honor colaborar con algunas de las personas con las que trabajamos: figuras inspiradoras que prosiguen con su tarea en contextos muy hostiles y pese a los grandes riesgos que corren”, declaró Andrew Anderson, Director Ejecutivo de Front Line Defenders.

Andrew Anderson (izq.), Director Ejecutivo de Front Line Defenders, y Michel Forst, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los defensores de derechos humanos © FRONT LINE DEFENDERS El Sr. Anderson añadió que su organización se siente honrada y “algo conmovida” por haber recibido el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas 2018.

“El Premio no solo nos atañe a nosotros en tanto que organización; se trata de los defensores de derechos humanos para los que trabajamos”, dijo el Sr. Anderson. “Es sumamente agradable que esto ocurra en el 20º aniversario de la Declaración sobre los Defensores de Derechos Humanos y en un momento en que el grado de riesgo y peligro que afrontan los defensores de derechos humanos nunca había sido mayor”.

Front Line Defenders es una organización conocida también con el nombre de Fundación Internacional para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos, una asociación fundada en Dublín (Irlanda) en 2001, para proteger a los defensores de derechos humanos que se encuentran en peligro.

La organización trata de ocuparse de las necesidades de protección definidas por los propios defensores y de facilitar la continuación de su labor sin que corran riesgos de acoso, intimidación y detención.

En opinión del Sr. Anderson, la comunidad internacional debería desempeñar un papel más enérgico y exigir responsabilidades a los Gobiernos por las promesas que han contraído, en el sentido de permitir que los activistas de derechos humanos puedan operar en contextos seguros.

“Esta exigencia debería incluir, por ejemplo, medidas más enérgicas contra los Gobiernos que toman represalias contra los defensores de derechos humanos que han colaborado con el sistema de las Naciones Unidas”, añadió.

“Pero también debería abarcar un esfuerzo por mejorar el apoyo práctico a los defensores de derechos humanos que están en peligro: mejores mecanismos de protección, mejor investigación de las amenazas que sufren los defensores de derechos humanos y la garantía de que quienes los amenacen o agredan serán llevados ante la justicia”, añadió el Sr. Anderson.

El Premio de Derechos Humanos es un galardón honorario que se otorga a particulares y organizaciones en reconocimiento de logros excepcionales en el ámbito de los derechos humanos. Este año se presentaron al Premio más de 300 candidaturas, procedentes de una amplia gama de organismos, entre otros los Estados Miembros de las Naciones Unidas, las organizaciones del sistema y la sociedad civil.

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