La Búsqueda de la Justicia: Un antiguo Guardia de Prisión de la República Popular Democrática de Corea cuenta su historia


El Sr. Ahn Myung-chul, defensor de los derechos humanos de la República Popular Democrática de Corea

Como antiguo guardia de prisión en la República Popular Democrática de Corea (RPDC), el Sr. Ahn Myung-chul “conocía mejor que nadie” lo que esperaba a los enviados a los campos para prisioneros políticos de su país.

Siendo en la actualidad un fundador de la organización no gubernamental NK Watch, él y sus colegas han documentado el sufrimiento de cientos de personas de la RPDC y enviado peticiones detalladas en nombre de las víctimas y sus familias.

NK Watch compartió recientemente 768 peticiones con el archivo de información y pruebas de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el cual fue creado especialmente para conservar y analizar pruebas e información sobre violaciones de derechos humanos en la RPDC. Mediante la concentración de grandes cantidades de información diversa en un lugar gestionado por las Naciones Unidas, el archivo puede resultar útil para exigir responsabilidad jurídica, para la búsqueda de la verdad y para crear un registro histórico.

Puede leer más información en esta entrevista.

¿Puedes darnos más información sobre tu trabajo en la RPDC?

Mis padres trabajaban los dos para el gobierno de la RPDC y todos éramos muy leales al régimen.  Gracias a mi situación privilegiada, conseguí trabajo como guardia en 1987 en un campo diseñado para la reclusión de prisioneros políticos.  Mi trabajo consistía en vigilar la Zona de Control Total, un campo donde los prisioneros eran recluidos de por vida.  Me lavaron el cerebro para creer que los prisioneros eran traidores y enemigos, no seres humanos.  Tenía órdenes de matar a los prisioneros si intentaban escapar.

¿Por qué decidiste escapar de la RPDC?

La RPDC estaba sufriendo una hambruna extrema en la mitad de la década de 1990, y mi padre fue culpado como responsable de la escasez de alimentos en mi región.  Basándose en la «política de culpa por asociación», por la cual los miembros de una familia son también detenidos si uno de los familiares es acusado de un crimen, mi madre, hermano y hermana fueron enviados a campos para prisioneros políticos. Fue entonces cuando me di cuenta de cómo los prisioneros que yo había vigilado anteriormente habían sido ilegalmente detenidos y enviados a estos campos.

Yo sabía mejor que nadie lo que nos aguardaba en el campo, por lo que decidí escapar antes de ser enviado al campo cuando acabara mi vigilancia.  Escapé de la RPDC en 1994.

Sigo sin tener información sobre el paradero de mi madre, hermano y hermana.

¿Puedes darnos más información sobre tu recorrido como activista de derechos humanos y la de tu organización, NK Watch?

En 1998, me solicitaron que prestara testimonio ante el Senado de los Estados Unidos de América sobre los campos para prisioneros políticos en la RPDC.  Mi testimonio sirvió para iniciar un diálogo sobre la situación de derechos humanos en la RPDC y para la aprobación en los Estados Unidos de la Ley de los Derechos Humanos en Corea del Norte.

Estaba decidido a concienciar sobre la situación de derechos humanos en la RPDC, por lo que fundé NK Watch en 2003 con otros supervivientes de los campos de prisioneros políticos de la RPDC y sus familias.  Trabajamos para aumentar la sensibilización en todo el mundo sobre las ejecuciones públicas, las torturas y palizas despiadadas, la violencia sexual, la hambruna, las enfermedades, los trabajos forzados y muchas más violaciones atroces de derechos humanos que ocurren en la RPDC, en especial en campos para prisioneros políticos.

¿Cómo comenzaste a documentar violaciones de derechos humanos y a enviar peticiones a los grupos de trabajo de derechos humanos de las Naciones Unidas?

Desde 2013, NK Watch ha enviado peticiones en nombre de las víctimas al Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, y otros titulares de mandato de procedimientos especiales sobre cuestiones relacionadas con la detención arbitraria, la desaparición, la discriminación contra las mujeres, los derechos de los niños y los derechos de los trabajadores migrantes procedentes de la RPDC en el extranjero.  Estas peticiones tenían como objetivo documentar crímenes potenciales contra la humanidad cometidos por la RPDC. NK Watch ha remitido un total de 768 peticiones.

En respuesta a estas peticiones, NK Watch recibió cerca de 40 cartas procedentes de la RPDC y tres de China.  Es necesario que China también aborde el problema de las violaciones graves de derechos humanos contra la población de la RPDC, como por ejemplo la trata de personas y la repatriación forzosa.

¿Existen casos específicos de los que recuerdas haberte encargado?

Un caso que recuerdo fue en 2010 cuando una familia de ocho miembros fue recluida en un campo para prisioneros políticos.  Uno de ellos era una mujer embarazada.  La mujer fue recluida por separado hasta que dió a luz. El bebé, pasados los primeros 100 días, fue llevado al campo para prisioneros políticos. Más tarde, la abuela y la tía del bebé escaparon.  Ellas presentaron una petición al Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias.

La abuela sentía una gran preocupación por su familia en Corea del Norte, a la vez que luchaba contra un cáncer de estómago.  Ella quería conocer de forma urgente la suerte de su familia, por lo que presentó una solicitud al Grupo de Trabajo.  La RPDC contestó a la petición, informando que la persona mencionada en la petición no existía.

¿De qué manera trabajas con Derechos Humanos de las Naciones Unidas para aumentar el alcance de tu  trabajo? 

NK Watch compartió 768 peticiones con la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Seúl y se ha comprometido a compartir peticiones similares de forma trimestral.  Confío en que los documentos que compartamos contribuyan a documentar el sufrimiento de las víctimas.  Creo que las Naciones Unidas se encuentran en una posición mejor que una organización sin fines de lucro para aumentar la concienciación a nivel internacional sobre la situación de los derechos humanos en la RPDC, y para presionar a las autoridades de la RPDC.

¿Cómo podemos lograr la verdad, justicia y rendición de cuentas en la RPDC? ¿Qué se puede realizar en la práctica?

Las actividades de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional, con el objetivo de abordar la situación de derechos humanos en la RPDC, han contribuido a conseguir algunos cambios positivos en la situación dentro del país.  Por ejemplo, en el pasado, se produjeron actos graves de violencia dentro de los campos para prisioneros políticos.  No obstante, de acuerdo con informes de huídos recientes del país, personas que son detenidas de nuevo después de intentar escapar de la RPDC por razones económicas no suelen recibir golpes de castigo en la actualidad.

De hecho, la RPDC ha estado sometida a un nivel de presión importante por parte de la comunidad internacional y las Naciones Unidas.  Se han desmantelado dos campos para prisioneros políticos. Los procesos de interrogación se han suavizado, y las violaciones de derechos son menos severas que en el pasado.

Yo creo que si la situación de derechos humanos mejora en la RPDC, con el apoyo de medidas continuadas para garantizar la rendición de cuentas, las víctimas y sus familias ofrecerán más testimonios sobre violaciones de derechos humanos ya que tendrán menos miedo de contar su experiencia.

Nos queda un camino duro por delante. No obstante, sigo siendo optimista.

Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista, información y opiniones expresados en este artículo son los de las personas que aparecen en el artículo y no reflejan necesariamente la política o posición oficial de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

4 de enero de 2021

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