Los oradores solicitan una acción definitiva para combatir el racismo sistémico


Los manifestantes escuchan afuera del Centro de Gobierno del Condado de Hennepin durante una manifestación contra la brutalidad policial y el racismo el 13 de junio de 2020 en Minneapolis, Minnesota © Kerem Yucel / AFP

“Habéis visto morir a mi hermano. Podría haber sido yo”, aseveró Philonise Floyd, hermano de George Floyd, el ciudadano afroamericano cuya muerte a manos de dos agentes de policía en Minneapolis, Estados Unidos, el mes pasado suscitó protestas en todo el mundo.

“Soy el guardián de mi hermano. Vosotros en los Estados Unidos soy los guardianes de vuestros hermanos y hermanas en América, y tenéis el poder de ayudarnos a hacer justicia para mi hermano George Floyd. Os pido que le ayudéis. Que me ayudéis. Que nos ayudéis, a la población negra de América”.

Floyd hizo una declaración vehemente por vídeo durante el “debate urgente sobre el racismo sistémico y la brutalidad policial en los Estados Unidos”, solicitado por el Grupo de África del Consejo de Derechos Humanos. Las ONG y los Estados miembro tendrán la oportunidad de examinar el modo de abordar el racismo sistémico y la brutalidad policial durante el debate, que comenzó el 17 de junio y que se prevé que continúe al día siguiente.

Antes de la comparecencia del Sr. Floyd, la Vicesecretaria General Amina Mohammed alegó que “las Naciones Unidas tiene el deber de responder a la rabia que han sentido tantas personas durante tanto tiempo”.

En su discurso, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó a los Estados miembro y a otros a actuar con decisión para abordar el racismo generalizado que corroe a las instituciones, que consolida la desigualdad, y que subyace a muchas violaciones de derechos humanos. ¨

“Hemos de aprovechar lo que ha funcionado bien basándonos en el trabajo y experiencia que ya tenemos”, indicó en el debate. “El tiempo es esencial. La paciencia se ha acabado. La vida de las personas negras importa. La vida de los indígenas importa. La vida de las personas de color importa”.

El 25 de mayo de este año, George Floyd fue asesinado por la policía en Minneapolis, Minnesota. Su muerte provocó semanas de protestas generalizadas en los Estados Unidos, y suscitó protestas similares contra la brutalidad policial y el racismo en todo el mundo.

Grupos de derechos humanos también han formulado numerosos llamamientos para recibir alguna forma de respuesta del Consejo de Derechos Humanos y se prevé que el Consejo vote una resolución el 18 de junio.

Se han presentado varias propuestas. Philonise Floyd y Tendayi Achiume, Relatora Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, pidieron a los Estados miembro crear una comisión internacional de investigación para investigar el racismo sistémico en la aplicación de la ley en los Estados Unidos, y en el mundo. Achiume intervino en nombre del Grupo de Trabajo de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Afrodescendientes, así como por cuenta propia, y dijo que la naturaleza global de las protestas muestra que el racismo sistémico en la aplicación de la ley es una preocupación mundial.

“Lo que está en juego son las vidas y las experiencias vividas de los seres humanos que merecen la protección de los derechos humanos fundamentales, y a quienes no se les deberían negar estos derechos en función del color de su piel”, aseveró.

Kwesi Quartey, Adjunta de la Presidencia de la Comisión de la Unión Africana, afirmó que las protestas y este debate deberían recordar a todos que se deben redoblar los esfuerzos para eliminar todas las formas de racismo y discriminación.

“No debemos permitir que el racismo, la discriminación racial y la xenofobia echen atrás los logros y las innovaciones que ha logrado la humanidad”, subrayó.

17 de junio de 2020

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