Alta Comisionada: reconocer y confrontar los legados históricos es fundamental para la justicia racial


Se ve a un hombre en el interior del Monumento Permanente en Honor a las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos,

Un informe reciente sobre el racismo sistémico de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, destaca que, durante décadas, los afrodescendientes han reclamado la rendición de cuentas y la reparación por los daños sufridos debido a la esclavitud, la trata transatlántica de esclavos africanos, el colonialismo y las sucesivas políticas y sistemas de discriminación racial. Sin embargo, el informe indica que ningún Estado ha asumido su responsabilidad integral por el pasado ni por el impacto actual del racismo sistémico con la adopción de medidas para tratar los legados contemporáneos de la esclavitud, la trata transatlántica de esclavos africanos y el colonialismo. El informe presenta una  Agenda hacia un cambio transformador en pro de la justicia y la igualdad raciales de cuatro puntos, que recomienda la adopción de medidas para confrontar los legados del pasado.

El proyecto La Ruta del Esclavo* de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) estima que entre 25 y 30 millones de personas fueron alejadas violentamente de África por esclavitud.

Hoy día, alrededor de 200 millones de personas se identifican como afrodescendientes en las Américas, y muchos millones más viven en otras partes del mundo, fuera del continente africano. Se encuentran reconocidos en la Declaración y Programa de acción de Durban como un grupo específico que sigue sufriendo discriminación racial como consecuencia de uno de los legados históricos de la esclavitud, la trata de esclavos y el colonialismo.

Vinculaciones entre manifestaciones pasadas y contemporáneas de la discriminación racial 

El informe de Bachelet destaca también que bajo el racismo sistémico, la violencia racial, la deshumanización y la exclusión de hoy día subyace la falta de un reconocimiento oficial de la responsabilidad de los Estados, instituciones, grupos religiosos, universidades, empresas y personas que han participado o se han beneficiado de los legados de la esclavitud, la trata transatlántica de esclavos africanos y el colonialismo, y que siguen beneficiándose de ellos.

Verene Shepherd, miembro del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD), haciendo referencia a un informe de 2019 de la Relatora Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, Tendayi Achiume, presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, alegó que “muchas de las manifestaciones contemporáneas de la discriminación racial deben entenderse como la continuación de unas formas y estructuras históricas corregidas de manera insuficiente de desigualdad e injusticia raciales”.

Shepherd fue una de los muchos expertos a los que se consultó durante la preparación del informe de Bachelet. Añadió que los legados de la esclavitud del pasado de los africanos se hacen evidentes en el acceso desigual de los afrodescendientes a una educación de calidad, a una vivienda adecuada y a un empleo decente, así como en la creación de perfiles raciales, en el discurso de odio contra las personas de color, la violencia policial y, en nuestros tiempos de pandemia por COVID-19, en el acceso desigual a las vacunas y a la asistencia sanitaria.   

Shepherd afirmó que los Estados deberían “disculparse por el delito histórico contra la humanidad”, y posteriormente admitir que los legados del pasado todavía afectan a los afrodescencientes a día de hoy.

  “Muchas veces hemos oído que las condiciones socioeconómicas de los afrodescendientes se deben a una falta de ambición y nuestra incapacidad para levantarnos por nosotros mismos. Pero, en ocasiones, no existen esas posibilidades de levantarse”, explicó. “Por lo tanto, es importante que aquellos que son cómplices de las condiciones que enfrentamos hoy asuman la responsabilidad del pasado y apliquen las estrategias propuestas en el Programa de actividades para el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, en especial en los ámbitos de la salud y la educación”.

Lidiando con el pasado 

Lidiar con el pasado también es una vía que sugirió Bryan Stevenson, Director de la  Iniciativa por una Justicia Igualitaria y profesor de la  Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York. Stevenson creó el  National Memorial for Peace and Justice en Montgomery, Alabama, Estados Unidos, para recordar a las víctimas de “linchamientos por el terror racial”.

Stevenson afirmó que las conmemoraciones fueron una parte vital del proceso de establecimiento de “remedios para las comunidades que han resultado dañadas por historias de violaciones de derechos humanos”.

 “Hablar con honestidad sobre nuestro pasado es una vía de reparación, de rememorar. Sabemos por la psicología que, para los supervivientes de traumas y las víctimas de abuso, si te callas lo que te traumatizó, si te callas el abuso, el problema no desaparece. A menudo empeora y se manifiesta de formas poco saludables”, aseveró. “Decir la verdad no solo es catártico, sino sanador. Puede ser importante para la forma en que avanzamos”.

El informe de Bachelet apunta hacia iniciativas locales, nacionales y regionales en varios Estados que han iniciado formas de reparación limitadas y de búsqueda de la verdad, incluso en la revisión de estatuas en espacios públicos.

En los Estados Unidos, por ejemplo, se están creando algunos programas locales y estatales en busca de alguna reparación, entre otras, para las deficiencias de riqueza y oportunidades. En 2020, Bélgica creó una comisión parlamentaria para estudiar su pasado colonial en la República Democrática del Congo, Burundi y Rwanda. El Parlamento Europeo declaró que la "esclavitud" era un crimen contra la humanidad.

Argentina puso en marcha la Comisión Nacional para el Reconocimiento Histórico de la Comunidad Afroargentina, que tiene por objeto la reparación histórica de los afrodescendientes del país por medio de la recuperación de sitios que tienen un significado especial para esta comunidad.

En Colombia, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación celebró en 2020 encuentros por la verdad sobre el impacto del conflicto armado en los afrodescendientes, lo que supuso un cierto reconocimiento por parte de algunas personas de los daños que habían causado. En 2019, Francia estableció una fundación para crear un museo y monumentos conmemorativos sobre el papel desempeñado en la trata de esclavos africanos.

En el Caribe, la Comisión de Reparaciones de la Comunidad del Caribe ha elaborado un plan de reparación de 10 puntos en el que se esboza “el camino hacia la reconciliación, la verdad y la justicia para las víctimas y sus descendientes”.

Confrontando los legados históricos 

 Para la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, es el momento de superar los obstáculos a la rendición de cuentas y la reparación de los errores del pasado. En su informe, Bachelet sugiere emplear soluciones integradas en “el liderazgo político, respuestas creativas, medidas de empoderamiento y diálogo honesto” sobre el efecto de los legados del pasado en las formas contemporáneas del racismo.

Ello debería implicar la garantía de la participación efectiva de los afrodescendientes y sus comunidades en el diseño y aplicación de procesos, incluida la búsqueda de la verdad, definir el daño, reclamar justicia y reparaciones, y contribuir a la no recurrencia y a la reconciliación.

 El informe afirma que las medidas individuales no son suficientes —lo que se requiere es una pluralidad de medidas en reconocimiento de la magnitud y seriedad de las violaciones, el sufrimiento colectivo y la transmisión intergeneracional de las mismas, así como la necesidad de trabajar juntos con espíritu solidario por el restablecimiento de la dignidad de los afrodescendientes—.

Además, el informe resalta la importancia de abordar el pasado para transformar el futuro, mediante una justicia reparadora basada en el derecho internacional de derechos humanos.

“Las reparaciones no solo deben equipararse con la compensación financiera. También incluyen medidas encaminadas a la restitución, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición, incluso por ejemplo, disculpas formales, conmemoraciones, reformas institucionales y educativas”, según el informe. “Las reparaciones resultan fundamentales para transformar las relaciones de discriminación y desigualdad, comprometiéndose mutuamente e invirtiendo en un futuro más sólido y resiliente de dignidad, igualdad y no discriminación para todos”. 

16 de julio de 2021

Esta historia es la tercera de una serie de cuatro partes que presenta el Programa de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Bachelet hacia un cambio transformador en pro de la justicia y la igualdad racial. Cada parte resalta las particularidades históricas, las experiencias vividas así como las realidades actuales de los afrodescendientes en diversos Estados. 

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