El apoyo a las ONG de derechos humanos en Yemen contribuye a lograr la paz y la tolerancia


El año pasado, pequeñas salas de conferencia en Sana’a y Adén (Yemen) fueron espacios de encuentro y transformación. En un país devastado por una constante tensión étnica y política y tres años de guerra civil, no son frecuentes las reuniones entre jóvenes del amplio abanico social yemení, que posee diferentes ámbitos étnicos, religiosos, culturales, geográficos y políticos.

Tres de los beneficiarios de la labor que realiza SAM, una de las tres ONG financiadas por el ACNUDH en Yemen  © Créditos: SAM

La ONG Fundación Alf Ba de Convivencia Cívica congregó a los jóvenes con un sencillo objetivo: que hablasen entre sí. Aunque el objetivo más profundo era transformar sus vidas, mediante el diálogo se podría quebrar los estereotipos y mitigar la intolerancia. Una vez convencidos, los jóvenes llevarían esas enseñanzas a sus comunidades y realizarían sus propios coloquios sobre la paz y la tolerancia.

“Queremos construir un puente de diálogo (entre comunidades)”, afirmó el Director Ejecutivo de la Fundación, Bahia Alsaqaf. “Lo más fácil es empezar con los jóvenes. Son ellos quienes pueden tender puentes entre los diferentes estratos sociales. Es un progreso minúsculo pero somos optimistas. Vamos poco a poco”.

Alf Ba fue una de las tres ONG de Yemen financiadas por el ACNUDH. A principios de año, la Oficina proporcionó por primera vez 20.000 dólares norteamericanos como capital inicial a una ONG de la región de Oriente Medio y el Norte de África (MENA, por sus siglas en inglés). Los fondos permitieron que las ONG seleccionadas trabajasen en proyectos específicos que coincidían con la agenda de derechos humanos.

Mohammed Ali Alnsour, Jefe de la Unidad para Oriente Medio y el Norte de África, manifestó que en Yemen, la guerra civil y la prolongada desconfianza han dejado a las comunidades con muchas carencias. Las ONG ayudan a tender un puente entre el derecho internacional de los derechos humanos y su importancia para las comunidades.

“Como ACNUDH, no podemos ser omnipresentes”, dijo. “La región MENA es problemática a causa de los conflictos... Sobre el terreno, hay una brecha enorme entre las obligaciones y los tratados internacionales, por un lado, y las prácticas políticas y culturales por el otro. De manera que en determinados lugares es imprescindible que existan ONG capaces de ejecutar los proyectos”. 

La Organización Al-Aman para el Cuidado de Mujeres Ciegas fue otra de las ONG que recibieron financiación. Aunque el nombre de la organización especifica que es para ciegos, la Dra. Awsan Al Asbahi manifestó que su objetivo es ayudar a empoderar a todas las personas con discapacidad.

Con este fin, el grupo usó la financiación para crear una campaña denominada “Aquí estoy”, con la que trató de mejorar la imagen de las personas con discapacidad que viven en Yemen, así como ayudar a esa comunidad a entender mejor sus opciones. Al-Aman lo realizó de diferentes formas, mediante folletos centrados en artículos específicos de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD), una serie de comunicados de radio enfocados a los derechos de los discapacitados y un conjunto de vídeos cortos que mostraron a los ciudadanos una perspectiva de los problemas cotidianos que afrontan las personas con discapacidad.

“La subvención del ACNUDH fue importante para nosotros porque nuestra historia es la historia de seres humanos que necesitan conocer sus derechos a través de los medios de comunicación, especialmente de personas con discapacidad que no son conscientes de sus necesidades”, continuó la Dra. Al Asbahi. “Las personas con discapacidad tienen que conocer sus derechos para hacerlos realidad y para alcanzar un futuro mejor, haciendo que todos los artículos de la Convención se reflejen en la vida cotidiana del país”. 

Para Laya Lutf, los fondos hicieron posible la creación de una red de grupos locales de derechos humanos que les permitió consolidar su alcance. Su grupo, la Organización SAM para los Derechos y el Desarrollo, utilizó el capital para reunir a 30 ONG con miras a darles formación sobre el mecanismo de derechos humanos de las Naciones Unidas así como para monitorear los derechos humanos en el país.

La ONG SAM ha estado en la vanguardia de la negociación y el trabajo en temas de derechos humanos, entre otros la puesta en libertad de los ciudadanos detenidos durante el conflicto de 2015 entre las fuerzas leales al presidente Abdrabbuh Mansour Hadi, reconocido por la comunidad internacional, y los rebeldes hutíes y sus aliados de las unidades militares incondicionales al ex presidente Ali Abdullah Saleh. En 2015, SAM ayudó a negociar la excarcelación de 650 detenidos.

“El apoyo económico que recibimos nos ayuda a realizar una labor más eficaz” declaró la Sra. Luft, coordinadora de SAM. “Estábamos acostumbrados a trabajar de manera independiente y no conseguíamos apoyo de los demás, porque todo el mundo funcionaba de forma autónoma, lo que hacía que el respaldo a los temas humanitarios y los derechos humanos fuera muy débil. Pero si colaboramos en esto, la información sobre lo que ocurre en Yemen llegará a más público. Así podremos defender mejor los derechos humanos en Yemen”.

El Sr. Alnsour señaló que, gracias al éxito de esas tres ONG, la financiación continuará y se espera que aumente el número de ONG que reciban ayuda económica.

Si desea información adicional sobre la labor de las ONG en Yemen, puede ver el vídeo que figura a continuación.

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