Usar tribunales en vez de lanzas para defender los territorios indígenas


“La justicia es muy importante porque hoy en día defendernos con lanzas o rituales no es suficiente. Actualmente tenemos que acudir a los tribunales para buscar protección y trabajar con los abogados y la legislación comunitaria”, declaró Nemonte Nenquino del pueblo waorani de Ecuador.

(Nemonte Nenquino (izquierda) y Omanca (derecha) llevan en el rostro las marcas rojas tradicionales del pueblo waorani mientras asisten al EMRIP, en Ginebra. © Créditos: ACNUDH)

Nenquino preside la Organización Waorani de Pastaza (CONCOAWEP), una asociación que representa al pueblo waorani de Ecuador en toda la región de Pastaza. Nenquino estuvo en Ginebra recientemente para asistir, junto a la anciana waorani Omanca, al periodo de sesiones del Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (EMRIP). La reunión congregó a delegados de pueblos indígenas, ONGs y otros expertos para examinar los problemas a los que se enfrentan esas comunidades. 

Nenquino y Omanca también viajaron a Ginebra para hablar de la reciente victoria de los waorani ante los tribunales. En abril, una corte de Ecuador dictaminó que el Gobierno no había consultado debidamente al pueblo waorani de Pastaza, en el este de Ecuador, con respecto a una subasta petrolera que afectaba a su territorio. Con el paso del tiempo, Ecuador ha dividido gran parte de su porción de la selva amazónica en secciones que arrienda mediante subastas internacionales con fines de explotación minera. 

En 2018, el Ministro de Hidrocarburos de Ecuador anunció la subasta de 16 nuevas concesiones de explotación petrolera que abarcaban regiones de selva primaria sin carreteras, entre ellas la que ocupan los waorani. Sin embargo en una demanda presentada en febrero, el pueblo waorani reclamó que el gobierno no había consultado debidamente a la comunidad en lo relativo a la subasta petrolera. El tribunal falló a favor de la demanda de la comunidad indígena.

Nenquino dijo que la decisión del tribunal no fue sólo una victoria para el pueblo waorani, “sino también para otros pueblos indígenas de Ecuador. Hemos traído un mensaje de la selva, un mensaje que transmite nuestros sentimientos”.

Los activistas de derechos humanos, especialmente los que defienden los derechos medioambientales, se encuentran en el punto de mira de una violencia creciente. Este año comenzó con la muerte de seis defensores de derechos humanos en la primera semana tras el año nuevo y en marzo también fue asesinado uno de los mayores líderes de un grupo medioambiental brasileño.

El Consejo de Derechos Humanos ha reconocido las amenazas crecientes a las que están sometidos los defensores del medioambiente. En su último periodo de sesiones, que concluyó el 22 de marzo, el Consejo aprobó una resolución en la que expresa su “grave preocupación por la situación de los defensores de derechos humanos en todo el mundo y condena fuertemente los asesinatos y todas las demás vulneraciones o abusos de derechos humanos contra defensores de derechos humanos medioambientales”. La resolución insta a los Estados a que adopten medidas concretas para proteger y defender a esos activistas, entre otras la exigencia de que los responsables de ataques y amenazas rindan cuentas de sus actos.

Omanca, miembro del pueblo waorani, declaró que en su condición de mujer indígena de la selva, la tierra es su vida y que es su deber luchar por ella.
“Creo que estoy defendiendo los derechos de la naturaleza y no tengo miedo a enfrentarme a las amenazas”, afirmó. “Esa es la razón por la que estoy aquí (en Ginebra). Para explicar qué está ocurriendo en mi territorio, la selva, para que el lugar en el que vivo sea respetado”.

La Organización Waorani de Pastaza forma parte de una coalición de grupos de derechos indígenas llamada  Resistencia Waorani, que promueve la soberanía y los derechos sobre la tierra. Para la demanda judicial contra el Gobierno ecuatoriano, el grupo pasó varios años cartografiando e inventariando la zona y realizando campañas contra la intrusión. La región de siete millones de acres contiene uno de los mayores niveles de biodiversidad del planeta. También acopiaron docenas de testimonios de ancianos y líderes comunitarios para demostrar la falta de consulta por parte del gobierno.

Nenquino señaló que la victoria ante los tribunales es una oportunidad para enviar un mensaje de esperanza al resto del mundo y, en especial, a otros defensores de los derechos medioambientales de los indígenas.

“Debemos unirnos”, declaró. “La lucha no les pertenece sólo a los indígenas, sino a toda la humanidad. Tenemos que conservar nuestro planeta. Estamos destruyendo la naturaleza y ayudando a que la humanidad desaparezca. Debemos unirnos para salvar el mundo”.

Si desea información adicional sobre el pueblo waorani y sus esfuerzos para proteger sus tierras y su cultura, consulte este video.

6 de septiembre de 2019



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