“¡Pase a la acción! Es peligroso permanecer en silencio”.


“Cuando usted llega a saber algo, no puede ‘ignorarlo’ después; el conocimiento entraña cierta responsabilidad”, afirmó la Sra. Charlene Apok, activista de los derechos de los pueblos indígenas en Estados Unidos. “Hay que actuar. Es peligroso permanecer en silencio”.

El deseo de hacer algo es lo que trajo a la Sra. Apok a Ginebra, para participar en el Programa de becas para representantes indígenas del ACNUDH de 2016. La Oficina del ACNUDH creó este programa para dar a los participantes la oportunidad de ampliar sus conocimientos acerca de las Naciones Unidas y de cómo los organismos del sistema pueden contribuir a la promoción y protección de los derechos de los pueblos indígenas. Cuando los becarios regresan a sus países, pueden usar los conocimientos adquiridos para promover los derechos humanos de sus comunidades.

La Sra. Apok es miembro de la etnia iñupiaq, que vive en la zona del Estrecho de Bering, en Alaska. El principal problema que su pueblo afronta, dice, es la falta de soberanía sobre las tierras y las aguas. Esta falta de control repercute en numerosos aspectos esenciales de la vida y el bienestar de la comunidad.

“En nuestra condición de pueblo indígena, tenemos derechos inherentes, pero hay entidades que tratan de impedir el ejercicio de esos derechos”, dijo la Sra. Apok. “Nosotros sufrimos las consecuencias del cambio climático, especialmente en lo tocante a la salud”.

Para los pueblos indígenas del Ártico, la repercusión del cambio climático es grave. La labor de perforación y la navegación comercial que realizan las empresas multinacionales afectan negativamente a las ballenas, las focas y otros mamíferos marinos, que son la principal fuente de alimento de la población. Estas fuentes de alimento se han contaminado a causa del vertido de desechos orgánicos. El resultado es que los pueblos indígenas del Ártico padecen enfermedades que van desde la leche materna contaminada hasta elevados índices de cáncer.

“¿Y qué podemos hacer? No tenemos acceso a otros alimentos y la comida occidental no es sana para nosotros”, afirmó la Sra. Apok. “Y cuando se acumulan las frustraciones por no poder abastecernos de alimentos de la forma que siempre lo hemos hecho, se agrava el trauma histórico de una generación a la siguiente y también se fomenta la violencia en nuestra comunidades”.

La Sra. Apok decidió presentar su candidatura a la beca cuando comprendió hasta qué punto la lucha de su pueblo estaba vinculada a los derechos humanos y la política internacional. Su propósito es aprender a manejarse en los sistemas y mecanismos internacionales para actuar en beneficio de su pueblo, que no suele estar representado y de cuyas opiniones a menudo se hace caso omiso.

“Este sistema no se construyó para nosotros”, dijo la Sra. Apok. “Pero todos somos personas y deberíamos tener acceso a estos dispositivos. Tampoco estamos esperando a que nos concedan nuestros derechos. Eso debe quedar muy claro. No estamos “pidiendo” nuestros derechos; esos ya los tenemos. Pero lo que se obstaculiza es nuestra capacidad de ejercerlos”.

Una medida inicial, esencial para que los iñupiaq puedan disfrutar plenamente de sus derechos, sería que todos los Estados reconocieran a los pueblos indígenas y su derecho a la autodeterminación, dijo la Sra. Apok. Además, en su opinión la ampliación de oportunidades para que los grupos indígenas colaboren con otros agentes contribuiría a que sus opiniones se tuvieran en cuenta.

28 de julio de 2016

Véase también