El legado de terror del EIIL en Iraq: más de 200 fosas comunes


Shushan* nunca olvidará el día en que las milicias del Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL) ocuparon y saquearon su pueblo. También ha quedado grabada en su memoria cada ocasión en que fue vendida a miembros de esa agrupación terrorista.

Un miembro de la minoría yazidí examina una billetera en busca de pistas que le permitan identificar a sus familiares desaparecidos, entre los restos hallados en una fosa común de la aldea de Sinuni, en Sinjar (Iraq), el 3 de febrero de 2015. AFP PHOTO / SAFIN HAMED“Cuando nos arrestaron, nos confiscaron todas nuestras pertenencias: teléfonos móviles, dinero, oro… Luego nos llevaron a la aldea de Rambusia y durante tres días retuvieron a los hombres, las mujeres y los niños en habitaciones separadas. Apuntaron los fusiles a nuestros padres y se llevaron a todas las muchachas que estábamos allí”, afirma.

Una tarde, el wali (cargo que en el EIIL equivale a comandante) de la aldea vino con un grupo de hombres y cada uno escogió a una joven. Uno de los hombres seleccionó a una de las hermanas de Shushan y otro escogió a la tercera de ellas. A Shushan la trasladaron al pueblo de Kocho, donde la agruparon con otras chicas yazidíes que también habían sido secuestradas. 

“Estuve allí 15 días y luego me vendieron a otro hombre, un iraquí. Dos meses después, me vendieron a otro. Me vendieron seis veces”, relata la joven.
Desde el secuestro, Shushan no ha vuelto a ver a su familia y sospecha que su padre y su hermano están muertos. “Sería terrible que no volviera a ver de nuevo a mi padre y mi hermano. Pienso en ellos constantemente”, dice.

La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Iraq (UNAMI, por sus siglas en inglés) y la Oficina del ACNUDH han encontrado unas 202 fosas comunes que contienen los restos de miles de víctimas, en zonas de Iraq que previamente estuvieron bajo el dominio del EIIL en las provincias de Ninewa, Kirkuk, Salah al-Din y Anbar, en el norte y el oeste del país.

Aunque resulta difícil precisar el número total de cadáveres hallados en las fosas, la más pequeña, descubierta en Mosul occidental, contenía ocho cuerpos, mientras que la mayor, que se supone es el socavón de Khasfa, al sur de esa ciudad, podría contener varios millares.

Es posible que esos enterramientos contengan material forense de decisiva importancia para establecer la identidad de las víctimas y ayudar a entender la escala de los crímenes perpetrados. 

Entre junio de 2014 y diciembre de 2017, el EIIL ocupó extensas zonas de Iraq y llevó a cabo “una campaña de violencia generalizada y violaciones sistemáticas del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos –actos que podrían constituir crímenes de guerra, delitos de lesa humanidad y posiblemente genocidio”, señala un informe que documenta los macabros descubrimientos. 

En el informe también se ponen de manifiesto las considerables dificultades que afrontan los familiares de los desaparecidos para averiguar qué ocurrió con sus seres queridos. En la actualidad, tienen que presentar informes a cinco o más entidades estatales, un proceso lento y decepcionante para familias que siguen traumatizadas por las pérdidas.

El informe se hace eco de las peticiones de las familias que exigen verdad y justicia, así como la creación de un registro público central de desaparecidos y una oficina federal que se ocupe de las personas desaparecidas. 

“Determinar las circunstancias que rodearon a esa considerable pérdida de vidas será un paso importante en el proceso de duelo de las familias y en su esfuerzo por garantizar su derecho a la verdad y la justicia”, afirma el Representante Especial para Iraq del Secretario General de las Naciones Unidas, Ján Kubiš. 

El Sr. Kubiš declaró que el propósito del informe es apoyar al Gobierno de Iraq en la tarea de proteger y excavar esas fosas comunes, mediante la labor del Directorio Iraquí de Fosas Comunes y sus socios internacionales. 

“Esas fosas contienen los restos de seres humanos que fueron cruelmente asesinados por no aceptar la torcida ideología y el dominio del EIIL, entre otros, hay miembros de minorías étnicas y religiosas. Sus familiares tienen derecho a saber qué les ocurrió a sus parientes. La verdad, la justicia y la reparación jurídica son decisivas para asegurar la plena rendición de cuentas por las atrocidades que cometió el EIIL”, dice la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. 

Entre otras recomendaciones, el informe pide la aplicación de un enfoque multidisciplinario a las operaciones de recuperación de los restos, con la participación de reconocidos especialistas, tales como expertos en contaminación por armas y explosivos e investigadores forenses.

El informe también pide una estrategia centrada en las víctimas y un proceso de justicia de transición que se establecería en consulta con los iraquíes y que sería aceptado por ellos, especialmente por miembros de las comunidades afectadas.

Tanto la Sra. Bachelet como el Sr. Kubiš reiteraron su apoyo al Gobierno de Iraq en la ejecución de esta importante tarea.

*No es su nombre real.

7 de noviembre de 2018


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