Investigadores forenses esperan llevar más la justicia a las víctimas en la República Democrática del Congo


El Equipo de asistencia técnica excavando una posible fosa común en Nganza, Kananga, República Democrática del Congo, febrero de 2020. MONUSCO/Oficina Conjunta de Derechos Humanos de las Naciones UnidasLas salpicaduras en las paredes reflejan una imagen dantesca.

“Es sangre”, indica el teniente coronel Michel Ngalamulume Kadugu, inspector jefe judicial de la oficina del fiscal militar superior (Auditorat Militaire Supérieur) de la antigua provincia de Kasai Occidental en la República Democrática del Congo. “Y aquí se observan orificios de bala e impactos de armas pesadas”.

El teniente coronel Michel trabaja en una misión sobre el terreno en Nganza, en la región de Kasai de la República Democrática del Congo, con el Equipo forense de Asistencia Técnica para Kasai, para investigar una supuesta fosa común. De camino, hacen una parada en un lugar considerado una casa tradicional de inicio a los rituales, también denominada "tshiota" en el idioma local tshiluba.

Un mandato para investigar graves abusos y violaciones de derechos humanos

En marzo de 2017, el Consejo de Derechos Humanos manifestó su preocupación por la crisis de derechos humanos en toda la zona de Kasai, y por la necesidad de llevar ante la justicia a los autores de graves violaciones de derechos humanos. Entre las violaciones cometidas en la región, se encuentra la matanza de civiles que fueron enterrados en numerosas fosas comunes registradas por las Naciones Unidas, al menos 80, por la que no se han depurado responsabilidades y la que ha provocado el desplazamiento masivo de la población.

En junio del mismo año, el Consejo estableció un Equipo de Asistencia Técnica y lo envió a Kananga, Kasai Central, con el mandato específico de prestar asistencia y servicios de asesoramiento al fiscal militar de las provincias de Kasai. El equipo respalda las investigaciones que lleva a cabo el fiscal militar sobre las denuncias de graves abusos y violaciones cometidos en la provincia.

“Ya hemos participado en dos misiones en esta zona. El primer equipo forense acudió aquí para tomar muestras de sangre. En ese momento, todavía estaba fresca", declaró Achille Tiem, coordinador del Equipo de Asistencia Técnica. Tiem también se encarga de la protección de las víctimas y los testigos.

El equipo sospechó que la "tshiota" se había empleado como lugar de detención y ejecución sumaria, aunque no prosiguieron la investigación. Sin embargo, el fiscal militar quiso volver para corroborar las acusaciones formuladas por los retornados que habían huido a la vecina Angola durante las masacres.

“Pasamos tres meses en el monte antes de regresar. El alcalde de la ciudad rogó a los huidos que regresaran”, declaró un testigo, que sirvió de guía al equipo durante su visita.

Durante una de sus primeras visitas a la aldea, el equipo de investigación se percató de una posible fosa común no muy lejos de la "tshiota". Hallaron dos cráneos humanos debajo de los árboles de bambú de un barranco y durante su última visita, uno de los testigos de la masacre relató que la milicia Kamuina Nsapu se había deshecho de algunos cuerpos de las víctimas civiles en ese barranco.

Años de conflicto antigubernamental en Kasai

La situación en la región de Kasai se deterioró considerablemente durante 2016 tras un conflicto por la jefatura entre el gobierno central de Kinshasa y los defensores del sistema de liderazgo tradicional. En abril de 2016, la negativa de las autoridades centrales a reconocer a Jean-Pierre Mpandi —alias Kamuina Nsapu— como jefe hereditario de la jefatura de Bajila Kasanga en Kasai Central, y la decisión de reemplazarle por un jefe elegido por el gobierno, provocó una insurrección encabezada por Kamuina Nsapu.

Kamuina Nsapu había indicado a otros jefes tradicionales que se unieran a él en la revuelta contra todos los símbolos del Estado, y ordenó que cada aldea le enviara grupos de jóvenes para ser iniciados e instruidos y formar una milicia encaminada a desestabilizar al gobierno.

El asesinato de Kamuina Nsapu el 12 de agosto de 2016 a manos de los soldados de las FARDC durante operaciones contra la insurgencia marcaron un punto de inflexión en la crisis.

La Oficina Conjunta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OCDHNU) en la República Democrática del Congo informó de abusos graves por parte de la milicia Kamuina Nsapu en el contexto de la rebelión, así como de serias violaciones de derechos humanos cometidas por agentes del Estado, principalmente los soldados de las FARDC, durante operaciones contra la milicia. Desde agosto de 2016, el conflicto ha causado miles de víctimas, incluso la ejecución de dos expertos de las Naciones Unidas en Kasai Central, mientras se encontraban investigando las violaciones en marzo de 2017.

La precisión como imperativo

“Descubrimos huesos no muy lejos de [[la ‘tshiota’], pero no podemos concluir antes de investigar que se traten de fosas comunes o de personas que fueron asesinadas durante el periodo violento, ya que la ciudad se quedó completamente vacía de habitantes”, aseveró Tiem. “Algunos hablan de cuerpos que presuntamente fueron devorados por animales”.

“Tenemos que comprender que el pueblo no puede recordar con claridad el lugar exacto de las tumbas. En Tshisuku, por ejemplo, muchos lugares donde excavamos resultaron estar vacíos en nuestra última intervención, aunque posteriormente hallamos cuerpos enterrados a solo tres o cuatro metros”, añadió Pierre Perich, doctor forense del Equipo de Asistencia Técnica. “Además, las declaraciones de testigos suelen ser contradictorias y los incidentes sucedieron hace tres años como mínimo”.

El equipo fue capaz de encontrar el camino pronunciado que les condujo a este descubrimiento macabro. Mientras observaba el terreno, el coronel Michel comentó que debía haber llovido intensamente desde su última visita. Una de los testigos se aventuró a decir que los cuerpos podían haber sido desenterrados y trasladados a otro lugar. Perich resaltó una vez más la importancia de la precisión.

“Nos gustaría comprobar qué hay ahí abajo porque queremos ser exhaustivos. El problema radica en la vegetación y el tiempo, el tiempo transcurrido”, alegó Perich.

“Lo que hace falta es intentar explorar y averiguar si quedan restos porque, de hecho, esto no es un cementerio, sino más bien una fosa común, un lugar donde se deshicieron de los cadáveres”, señaló. “Está claro que esos cuerpos se han deteriorado con rapidez al depositarlos fuera y, con la lluvia, la hondonada, todo debe haber caído al fondo [[del barranco]. Merecería la pena confirmar todo eso”.

Ese día, el equipo no pudo descender para inspeccionar el fondo del barranco. Sin embargo, ha conseguido explorar al menos siete sitios en Nganza desde febrero de 2020 y ha identificado 13 supuestas fosas comunes en la zona. Se calcula que unas 789 personas fueron enterradas en esas fosas comunes, y presuntamente asesinadas por las fuerzas de seguridad durante los cinco días de violencia en marzo de 2017.

Esperanza para las víctimas de Kasai

TLa labor forense del Equipo de Asistencia Técnica en apoyo de las investigaciones realizadas por las autoridades judiciales, en particular el proceso de exhumación de las fosas comunes, es la primera de ese tipo en la República Democrática del Congo. Ha resultado fundamental, dada la falta de expertos en ese ámbito en el país.

Si se tiene en cuenta el número de casos pendientes de investigación y el número de fosas comunes pendientes de exhumación, queda patente que el Equipo de asistencia técnica necesita más expertos, recursos y mucho más tiempo para completar su ingente tarea.

“El trabajo se centra más en los casos emblemáticos puesto que no podemos documentar todas las graves violaciones de derechos humanos cometidas en la República Democrática del Congo. La justicia militar, en colaboración con la Oficina Conjunta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, define las prioridades de investigación según el grado de gravedad de las principales violaciones y delitos cometidos”, afirmó Tiem. “Pero en líneas generales, la labor del Equipo de Asistencia Técnica aquí podría requerir de varios años”.

“Esperamos que el trabajo forense aporte las evidencias necesarias para las investigaciones que las autoridades están llevando a cabo en esta zona."

Tiem expresó su deseo de que todas las investigaciones judiciales respaldadas por el equipo acaben en juicios, en particular mediante tribunales móviles, lo que tendría una repercusión pedagógica y un valor informativo para las poblaciones que han sufrido en la región, al ver que se está haciendo justicia.

“Asimismo, debe realizarse labores de defensa con el objetivo de asegurar las indemnizaciones a las víctimas”, agregó.

El Equipo de Asistencia Técnica permanecerá en la República Democrática del Congo para efectuar su labor esencial tras la petición del Consejo de Derechos Humanos del 7 de octubre de 2010 a la Alta Comisionada para que sigan prestando asistencia técnica al gobierno congoleño.

26 de octubre de 2020


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