Cuando el cambio climático te arrebata tus tierras


Como líder juvenil en el Estado insular de Kiribati, Rae Bainteiti, de 27 años de edad, trabaja para fortalecer a la juventud del país en la batalla más dura de su generación: Sobrevivir a los efectos del cambio climático.

Una familia de Bangladesh se desplaza hacia un lugar más seguro en medio de las inundaciones provocadas por el ciclón Aila, en Harinagar (Bangladesh), el 28 de mayo de 2009. Créditos: EPA/ABIR ABDULLAH

Para Kiribati y otros Estados insulares del Pacífico, la lenta aparición de los efectos del cambio climático, como la subida del nivel del mar y la erosión, junto con ciclones y otros fenómenos medioambientales extremos, plantean amenazas críticas para sus islas, sus comunidades y su existencia misma.

“La reubicación quiere decir que no tendremos un hogar al que volver, significa abandonar tu tierra y tu país para siempre y cortar los lazos con todo lo que es importante para ti como persona”. En una mesa redonda sobre migración por motivos climatológicos, que tuvo lugar recientemente en Ginebra entre dos periodos de sesiones, Bainteiti explicó al Consejo de Derechos Humanos “cómo un desplazamiento así amenazaría a nuestra soberanía, nuestra cultura, nuestra identidad y todos nuestros derechos humanos fundamentales”.

La Oficina del ACNUDH colabora con organizaciones como la Asociación Nacional Juvenil de ONG de Kiribati para apoyar la petición de que los líderes internacionales aborden urgentemente las implicaciones en materia de derechos humanos del desplazamiento causado por el cambio climático.

Desde 2008, una media de 22,5 millones de personas se ha desplazado cada año debido al clima y a las catástrofes meteorológicas. Se espera que las temperaturas mundiales y los niveles del mar crezcan significativamente de aquí a finales de siglo, dejando a los pequeños Estados insulares como Kiribati en condiciones especialmente precarias. Situado a tan solo dos metros sobre el nivel del mar, Kiribati es el país más bajo del planeta y comprende 33 atolones de coral en solo 811 kilómetros cuadrados de territorio. A medida que el litoral retrocede por la subida del nivel del mar, la población de Kiribati se encuentra en una situación cada vez más vulnerable.

“Contemplamos la emigración como último recurso. Pero si tenemos que emigrar, queremos ser capaces de hacerlo con dignidad. Queremos asegurarnos de que nuestros derechos sean reconocidos allá donde tuviéramos que reubicarnos”, dijo Bainteiti. “Cualquier reubicación se tendría que planear adecuadamente de modo que, aunque perdamos nuestro país y nuestra ciudadanía, no nos etiqueten ni nos traten como ciudadanos de segunda clase en nuestro nuevo hogar”.

La Oficina del ACNUDH, en colaboración con la Plataforma sobre Desplazamiento por Desastres, prepara un estudio que examinará el lento comienzo de los procesos de cambio climático y sus consecuencias para las comunidades que se deben reubicar por culpa esos fenómenos.

“Aunque el Derecho Internacional de los Derechos Humanos ofrece amparo a los derechos fundamentales y la dignidad de todos los que se desplazan, determinadas lagunas perduran en el entendimiento y la satisfacción de la necesidad de proteger a aquellos que se desplazan debido al cambio climático”, dijo la Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Sra. Kate Gilmore, ante Consejo de Derechos Humanos. “Las personas más pobres son las que menos han participado en las causas del calentamiento mundial pero son las que más padecen las consecuencias implacables del cambio climático”.

La Sra. Gilmore instó a los Estados Miembros a que abordasen la necesidad de protección, sobre todo de las comunidades vulnerables que deben emigrar para sobrevivir a los efectos del cambio climático y a que aseguren que la migración, tanto nacional como internacional, y las políticas climáticas son coherentes con los acuerdos, normas y principios actuales sobre derechos humanos.

“El cambio climático plantea el mayor problema de nuestro tiempo para los derechos humanos”, dijo Bainteiti. “A dondequiera que tengamos que ir, necesitamos tener claro que nuestros derechos básicos serán respetados. Nuestro derecho a la vivienda, al trabajo, a la salud, a la educación y a ser tratados con dignidad, son derechos fundamentales para todo ser humano, que no queremos perder, si tenemos que dejar nuestra tierra por el cambio climático”, añadió Bainteiti.

23 de octubre de 2017


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