“Nuestra labor es fundamental"


Los periodistas y defensores de los derechos humanos guatemaltecos Marvin Del Cid (izquierda) y Sonny Figueroa (derecha). © Articulo 35)

Para Marvin Del Cid y Sonny Figueroa ser periodista en Guatemala significa ser una mezcla entre un guerrero y un contador de historias. 

Los dos periodistas, que son presidente y vicepresidente respectivamente de la fundación en pro de la libertad de prensa Artículo 35 han tenido que enfrentarse a numerosos retos durante los años que llevan trabajando como periodistas en el país.   Entre ellos, han sido seguidos por personas que les hacían fotografías; han sido acusados de ser miembros de bandas de narcotraficantes; y han recibido denuncias personales por parte de funcionarios del gobierno.      El año pasado, la policía detuvo a Figueroa y lo puso en libertad un día más tarde, sin cargos.  En diciembre, Del Cid recibió una amenaza de muerte en su casa. 
Aun así, Figueroa, quién también publica en línea en el sitio web VoxPopuli, afirma que tanto él como Del Cid continúan investigando y publicando todos sus hallazgos, porque lo consideran importante. 

«Fue la precariedad de la vida lo que me motivó a convertirme en periodista,» declaró el periodista de 29 años.  «A pesar de las adversidades que nos podamos encontrar en el camino, es importante continuar confiando en la labor que estamos haciendo.»

Labor fundamental 

Reunir información pública pertinente procedente de autoridades relevantes ha sido uno de los grandes retos a los que se enfrentan periodistas en Guatemala, señaló Del Cid.  Tanto él como Figueroa han presentado solicitud tras solicitud a funcionarios y organismos púbicos para poder acceder a información que normalmente es pública.  Retener información es algo perjudicial, ya que deja al público en la ignorancia, indicó. 

«La información que está en manos del Estado ha de ser de dominio público, ya que de esta forma, los ciudadanos toman decisiones, están mejor informados y pueden ser más críticos,» explicó.  «No conozco ninguna sociedad que haya progresado sin periodistas o una prensa crítica.  Lo que nosotros hacemos  de forma diaria es relevante porque es para que las personas estén mejor informadas, para que de ese modo puedan tomar mejores decisiones... en especial en un país como Guatemala, donde existe tanta desigualdad, donde la pobreza afecta a más del 50 por ciento de sus ciudadanos.  Nuestra labor es fundamental.»

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, Artículo 35, junto con las ONGs Centro Civitas y Artículo 19, publicó «Guatemala:  Estado contra la Prensa y la Libre Expresión.» El informe destacó muchas de las dificultades que vienen denunciando periodistas desde 2012, incluyendo el fenómeno de criminalizar a periodistas a través de la difamación. 

«No atacan nuestra labor periodística, intentan atacar nuestra vida personal, y a veces van contra nuestras familias,» denunció Figueroa.  Él explicó que había sido seguido, le habían sacado fotos, y le habían acusado de ser miembro de una banda, de ser narcotraficante o extorsionador.   

Un lugar peligroso para trabajar 

Guatemala es letal para los periodistas. 

De acuerdo con el Observatorio de la UNESCO de periodistas asesinados, 15 de ellos fueron asesinados entre 2015 y 2020.   En un informe sobre la situación de los derechos humanos en Guatemala, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet advirtió que la libertad de expresión había resultado muy perjudicada durante 2020.  El informe, que fue presentado al Consejo de Derechos Humanos en febrero, mostró cómo los periodistas son objeto de represalias por su labor de investigación. 

Los nombres de Del Cid y Figueroa aparecían mencionados en este informe, ya que habían sufrido acosos tras la publicación de investigaciones sobre supuestos actos de corrupción cometidos por funcionarios del gobierno. 

La elaboración de un programa para proteger a los periodistas fue uno de los compromisos suscritos por Guatemala tras el Examen Periódico Universal de 2012.  Según Del Cid, el gobierno, que se supone que tiene que facilitar protección a los periodistas, proporciona poco o ningún apoyo. 
“El Estado es reticente a crear un plan de protección para periodistas, no es una prioridad para ellos,» explicó.  

«La situación no es buena porque no existe protección por parte del Estado hacia los periodistas,» coincidió Figueroa. «Este es uno de los principales desafíos, ya que si algo te sucediera, no hay forma de garantizar tu seguridad e integridad.»

Periodista = defensor de los derechos humanos 

Del Cid, 45, ha sido periodista durante 16 años.  Durante los últimos diez años, también ha trabajado como profesor en varias universidades locales.  Ahora está estudiando derecho, ya que cree que su experiencia como periodista, profesor y como defensor de la libertad de expresión le ayudará a defender a colegas que se encuentren en las mismas dificultades que él ha pasado. 

 “Esta es la razón por la que me considero un defensor de los derechos humanos,» explicó.   «Estamos siempre trabajando con grupos de derechos humanos por el derecho a estar informado, a la libre expresión.  Si nos quitan nuestra libertad de expresión, nos están quitando muchas cosas. 
Figueroa afirmó que él es un defensor de derechos humanos porque ser periodista supone garantizar que el derecho a información libre y fiable es necesario para todos los guatemaltecos. 

«Esto no significa solamente hablar sobre las cosas que suceden a diario, sino hablar sobre corrupción, impunidad, abusos de poder que ocurren en el aparato estatal y en la esfera privada,» aseguró.  «Sí, soy un defensor de los derechos humanos.  Al final, esta es una de las principales razones que me motivan a continuar ejerciendo esta profesión, a pesar de los ataques provenientes de diferentes sectores.»

Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista, las informaciones y las opiniones expuestos en este artículo son los de las personas incluidas en este artículo y no necesariamente reflejan la política o la posición oficial de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. 

20 de mayo de 2021


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