Potenciar al máximo la capacidad transformadora de la educación


Durante su época de estudiante, Victoria Ibiwoye confrontó dificultades para progresar al mismo ritmo que sus condiscípulos. Tenía problemas con la lectura y la comprensión. Solo en fecha reciente, tras realizar algunas investigaciones, ha llegado a la conclusión de que probablemente padeciera de dislexia.

Victoria Ibiwoye participa en el evento paralelo “Fortalecer el Estado de Derecho mediante la educación”, auspiciado por la UNESCO y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en Viena (Austria), en mayo de 2019. Créditos: @ Victoria Ibiwoye.

“Tuve que arreglármelas por mi cuenta para progresar en los estudios. Esa situación no solo afectó a mis resultados académicos, sino también a mi autoestima y mis relaciones sociales y emotivas con mis condiscípulos y con la sociedad”, recuerda. “Esto indica que nuestro sistema educativo no es tan integrador como debiera, ya que algunos niños se sienten excluidos porque su forma de aprender es diferente”. 

Su experiencia escolar le sirvió de inspiración para crear la Fundación para el Aprendizaje Creativo OneAfricanChild, una ONG cuyo objetivo consiste en dotar a los estudiantes más desfavorecidos y desconectados con los conocimientos, las competencias y las actitudes necesarias para que lleguen a ser miembros activos de la sociedad. Ibiwoye afirma que se sintió inspirada por la idea de que todos nosotros debemos ver el potencial singular de cada niño y crear un contexto inclusivo en el que pueda encontrar sus capacidades.

“Nuestro propósito es crear un ámbito en el que los alumnos no solo adquieran conocimientos como un medios de subsistencia, sino que también aprendan acerca del valor de la enseñanza para forjar ciudadanos activos que respeten el Estado de Derecho y contribuyan a construir una cultura de legalidad”, dijo.

En opinión de Ibiwoye, numerosos países africanos han logrado implantar la educación elemental gratuita. Pero uno de los principales problemas pendientes con respecto a los jóvenes es el costo de la educación de calidad. Y añade que en las comunidades desfavorecidas son muchos los niños de edad escolar que van a la escuela por la mañana y por la tarde tienen que ayudar a sus padres a ganar el sustento, por lo que no tienen tiempo suficiente para centrarse en su educación.  

Al igual que les ha ocurrido a otras entidades de la sociedad civil en Nigeria, Ibiwoye afirma que su ONG ha tropezado con dificultades para colaborar con el Gobierno.

“Es preciso cambiar la idea de que la sociedad civil o las ONG que se ocupan del sector educativo trabajan de manera distinta a como lo hace el Gobierno. Creo que lo que OneAfricanChild hace actualmente no es duplicar los esfuerzos gubernamentales, sino complementarlos”, insiste la joven activista.

“El Gobierno suele disponer de la plataforma y a veces también tiene la infraestructura, pero no posee todas las soluciones que necesitamos”.

Ibiwoye cree además que la educación en materia de derechos humanos es un instrumento poderoso para construir sociedades justas, tolerantes y pacíficas, y puede ayudar a que los jóvenes lleguen a pensar de manera constructiva y crítica, y apliquen los principios de derechos humanos en la vida diaria.

“Vivimos en un mundo cada vez más polarizado por las noticias falsas, la xenofobia, el discurso del odio, el sexismo y otras lacras. ¿Cómo podemos dotar a los jóvenes de competencias, de modo que no se conviertan en parte del problema, que no añadan más caos al que el mundo ya afronta, sino que lleguen a ser parte de la solución, que defiendan lo que es justo y no sean sujetos pasivos del cambio, sino sus agentes activos?”, se pregunta. “Ese es el cometido de la educación en derechos humanos”. 

Ibiwoye fue una de las ponentes que debatieron sobre la educación en derechos humanos para los jóvenes y por los jóvenes, en la reunión anual del Foro Social del Consejo de Derechos Humanos de 2019, un evento que facilita un ámbito excepcional para la discusión abierta e interactiva entre los agentes de la sociedad civil, las organizaciones internacionales y los representantes de los gobiernos. 

Este año, la celebración del Foro coincide con el 30º aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño y ocurre en un momento en que los jóvenes se han convertido en una prioridad para los Naciones Unidas, lo que comprende el inicio de una nueva etapa (2020-2024) del Programa Mundial de Educación en Derechos Humanos dedicada a la juventud. Además, el tema del Foro de este año también se ajustó al Día Internacional de la Juventud 2019*, cuya atención estuvo centrada en la “educación transformadora”, para hacerla más integradora y accesible a todos los jóvenes.

El Foro Social del año próximo, que tendrá lugar los días 6 y 7 de octubre de 2020, se centrará en la lucha contra la pobreza y las desigualdades.

15 de octubre de 2019

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