En el interés superior de los niños migrantes


“Cuando los dirigentes del mundo se reúnan en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes, es inevitable que se produzca un debate sobre la detención de los niños migrantes y sus familias. La detención nunca opera en el interés superior del niño”, afirma el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos de los migrantes, el Sr. François Crépeau. 

Está previsto que en la Cumbre del 19 de septiembre se alcance un pacto mundial sobre migración. Tal como señala el experto en su informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas que tendrá lugar el próximo otoño, los Estados deben asegurar la integración de los derechos humanos en ese pacto mundial y “los migrantes deberían ser tratados como derechohabientes en plano de igualdad, cualquiera que sea su condición migratoria”.

“El control de los movimientos migratorios sólo puede alcanzarse mediante la apertura de canales ordinarios, seguros y de bajo costo para la migración; pero los Estados siguen levantando muros, usando cercas de alambre de púas y tomando medidas disuasorias, tales como la detención sistemática de los migrantes, incluso los niños”, dice el Sr. Crépeau. “La libertad debería ser la postura por defecto, como ocurre en el caso de los ciudadanos y residentes permanentes”.

Aunque la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado de derechos humanos de las Naciones Unidas que ha obtenido el mayor número de ratificaciones en el mundo, estipula claramente que el interés superior del niño debería ser la consideración primordial en todas las medidas que le atañen, y que ningún niño o niña debe ser privado de su libertad de manera ilegal o arbitraria, los niños migrantes siguen siendo detenidos, tanto si viajan solos como si lo hacen con sus familiares.

La detención de los niños perjudica su bienestar físico y psicológico. Además tiene efectos adversos sobre su desarrollo, puede agravar los traumas sufridos antes de llegar al país de tránsito o de destino, y el control y la vigilancia constantes a las que se ven sometidos pueden ser muy inquietantes para ellos y aumentar los niveles de ansiedad, que previamente eran ya muy elevados.

La separación de la comunidad y del mundo exterior también puede inducir en el niño sentimientos de aislamiento y reducir su confianza. Las condiciones higiénicas, que suelen ser deficientes, y el régimen alimenticio desequilibrado tendrán consecuencias drásticas sobre su salud y desarrollo físico.           

Además, con frecuencia niños y adultos se encuentran detenidos en el mismo centro, lo que puede propiciar la violencia y el abuso tanto físico como sexual, mientras que el comportamiento irrespetuoso de algunos miembros del personal puede agravar los sentimientos de humillación, con graves repercusiones sobre el desarrollo psíquico del niño.

“He visto a numerosos niños migrantes y he hablado con ellos. El sufrimiento de los que se encuentran en detención es indescriptible; ellos no entienden por qué los castigan sin que hayan cometido delito alguno”, afirma el Sr. Crépeau.

El experto señala además que un número cada vez mayor de niños realizan el trayecto migratorio por sí mismos y son especialmente vulnerables a las violaciones de derechos humanos, tales como la explotación sexual y económica, y la trata de personas. Su situación, dice el Relator, exige una atención particular.

“A los niños que viajan solos nunca debería detenérseles únicamente por a causa de su condición migratoria o de residencia, o por la falta ésta, y tampoco deberían ser penalizados tan sólo en razón de su entrada o presencia irregular en el país”, declara el experto.

“Los niños que viajan solos deberían ser tratados, en primer lugar, como niños y debería colocárseles en un sistema de cuidados alternativo, ya sea de tipo familiar o institucional. Bajo ninguna circunstancia deben ser abandonados a su suerte, ya que eso los hace vulnerables a la violencia”.

El Sr. Crépeau añade que la detención de los menores con el argumento de “mantener la unidad familiar” es igualmente nociva. “He visto a familias que apenas podían pasar una hora juntos, porque estaban asignados a secciones separadas para mujeres, hombres y niños”.

“La decisión de detener a los migrantes que viajan acompañados de sus hijos es cuestionable, porque existen varias alternativas a la detención basadas en los derechos humanos. Numerosos países ya han optado por centros abiertos de recepción, en particular para los migrantes vulnerables, tales como los menores que viajan solos y las familias”, afirma el experto.

El 19 de septiembre de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrará una Cumbre sobre Refugiados y Migrantes, en vista de la necesidad de obtener más solidaridad internacional para responder a los movimientos masivos de migrantes y refugiados. Este es el quinto artículo de una serie sobre el tema de la migración y los derechos humanos, que se publica en vísperas de la Cumbre de las Naciones Unidas.

16 de septiembre de 2016

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