La detención de migrantes en Libia constituye una crisis de derechos humanos


“Nos dicen que somos animales y nos tratan como a las bestias”, afirma un joven migrante de 16 años, que fue arrestado mientras viajaba por Libia.

El muchacho relató cómo había sido arrestado por hombres uniformados que lo encerraron en un calabozo de metal sin ventanas, en un centro de detención de Trípoli, donde permaneció más de un mes en compañía de unos 200 hombres, mujeres y niños procedentes de Somalia y Eritrea. Había muy poca ventilación, dijo, muchos de los detenidos estaban enfermos y recibían escasa alimentación.

Docenas de otros migrantes narraron experiencias similares vividas durante su tránsito por Libia, según un informe publicado esta semana por el ACNUDH y la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL, por sus siglas en inglés). La información, compilada durante visitas a varios centros de detención en Libia y mediante entrevistas realizadas a migrantes que llegaron a Italia tras haber sufrido detención en aquel país, revela los pormenores de los atropellos y las violaciones perpetrados en los centros de detención a cargo del Departamento de Lucha contra la Inmigración Ilegal (DCIM).

A los migrantes se les conduce a centros de detención donde no hay un registro formal de internos ni procedimientos jurídicos y donde carecen de asistencia letrada o acceso a las autoridades judiciales, según revela el informe. Los migrantes dijeron que los habían encerrado en calabozos atestados de gente, sin alimentos ni agua potable. El personal de la UNSMIL visitó varios centros de detención y vio a numerosos grupos de migrantes que estaban encerrados en recintos tan abarrotados que no había sitio para tenderse en el suelo. Muchas de esos lugares carecían de instalaciones sanitarias, por lo que los detenidos tenían que orinar y defecar en la misma celda. Las enfermedades infecciosas, los trastornos respiratorios y la desnutrición estaban a la orden del día.

La información recibida por la UNSMIL revela una pauta coherente y extensa de maltrato a los migrantes por parte de la guarnición. Numerosos migrantes entrevistados por la UNSMIL tenían cicatrices de bala y de arma blanca, así como heridas visibles y lesiones en la cabeza. Muchas mujeres detenidas declararon que habían sido golpeadas y violadas.

“Se trata, sencillamente, de una crisis de derechos humanos que afecta a decenas de miles de personas”, declaró el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein. “El informe contribuye a acendrar nuestra compasión y fortalece nuestro propósito de que los derechos de los migrantes reciban protección y respeto plenos”.

En los últimos años se ha manifestado una inquietante tendencia a detener a los migrantes, en violación de los principios internacionales de derechos humanos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha inscrito en Libia a unos 38.000 refugiados y solicitantes de asilo. Se calcula que el número total de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo es muy superior.

“La privación arbitraria de libertad es una violación de derechos humanos”, afirmó recientemente Zeid en un debate del Grupo de Trabajo del ACNUR sobre la Detención Arbitraria.

En el informe se pide a las autoridades libias que liberen inmediatamente a los migrantes más vulnerables, pongan fin a la detención arbitraria de todos los migrantes y reformen la legislación de Libia a fin de despenalizar la migración irregular.

Los migrantes declararon que habían sido víctimas de torturas, trabajos forzados y violencia sexual por parte de los traficantes, las bandas de delincuentes y los grupos armados que controlan las corrientes migratorias a través del país. Algunos dijeron que habían sido retenidos en “casas de tránsito” donde les obligaron a trabajar en pago del transporte proporcionado y fueron víctimas de violaciones y palizas. La UNSMIL también recibió informaciones de que algunos empleados estatales y funcionarios locales han participado en actividades de contrabando y tráfico de personas.

En el informe se insta a las autoridades libias y a la comunidad internacional a que aborden con urgencia la crisis de derechos humanos que afecta a los migrantes que están de paso y se hace hincapié en que tanto los países de origen como los de destino deben desempeñar una función equivalente en el tratamiento de la situación. “Libia debe reconocer que se abusa de los migrantes”, dijo Martin Kobler, jefe de la UNSMIL y Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Libia. “Pero el tratamiento de la migración no es responsabilidad única de Libia. Los países de origen y de destino también deben cumplir con sus obligaciones”.

15 de diciembre de 2016

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