Una conversación sobre “bondad y conciliación generosa”


Hace 100 años, una de las grandes figuras de la historia, Nelson Rolihlahla Mandela, nació en Sudáfrica, donde le denegaron sus derechos a causa del color de su piel.

Nelson Mandela © Fundación Mandela

Madiba, como le apodaban y recuerdan cariñosamente sus compatriotas y amigos, dedicó la mayor parte de su vida a luchar contra el apartheid y en pro de una Sudáfrica regida por la integración, la bondad y la tolerancia.

Los 27 años que pasó aislado en la prisión no le apartaron de ese objetivo y en 1990 recibió su puesta en libertad sin amargura ni afán de venganza contra sus carceleros. Por el contrario, Mandela desempeñó una función decisiva en la consolidación en su país como una ‘nación arcoiris’ y su pensamiento inspiró a las masas en el mundo entero.

“Mandela figura entre los grandes adalides de derechos humanos de nuestra época”, declaró el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, que asistió recientemente al acto celebrado en Ginebra, durante el periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, para honrar el centenario y el legado de Mandela.

Zeid estuvo acompañado en la ceremonia por la Sra. Mary Robinson, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y amiga de Mandela. Zeid hizo hincapié en que hace casi 20 años la Sra. Robinson había colaborado con Mandela en la elaboración de una declaración prospectiva para fomentar la tolerancia y la diversidad en el mundo, meses antes de que ambos acogieran la primera Conferencia Mundial contra el Racismo, que tuvo lugar en Durban (Sudáfrica) en 2001.

En el mundo entero, la horrenda injusticia del prejuicio racial y otras formas de fanatismo humillan y ponen en peligro a millones de personas. Algunos dirigentes fomentan deliberadamente la intolerancia con el fin de promover sus ambiciones personales, dijo Zeid.

“Son muchas las lecciones que cada uno de nosotros podría extraer de la vida de Nelson Mandela […] pero una de las cosas que nos demostró es que siempre hay tiempo para hacer lo correcto”, añadió.

La Sra. Robinson se hizo eco de los sentimientos de Zeid y señaló que Mandela había cambiado el curso de la historia, para todo el mundo. La Sra. Robinson y Mandela figuraron entre los primeros Elders [“Ancianos”] un grupo de prominentes personas de edad avanzada de diversos países que han usado conjuntamente su experiencia para contribuir a abordar los problemas mundiales más urgentes.

La Sra. Robinson recordó palabras de Mandela que, en su opinión, ofrecen una valiosa lección para el mundo actual, cada vez más polarizado y agresivo.

“Cuando presentó a The Elders en Johannesburgo, el día de su 89º cumpleaños, Madiba concluyó su discurso con esta exhortación: ‘Estoy convencido de que, en última instancia, la bondad y la conciliación generosa son los catalizadores del cambio auténtico”, dijo la Sra. Robinson.

Según la oradora, el legado de Durban nos recuerda a que quienes combatimos el racismo “que debemos ser contundentes en la tarea de enfrentarnos a todos los prejuicios, cualquiera que sea la forma en la que levanten su fea cabeza, y debemos dejarnos guiar por los principios cordiales de ‘bondad y conciliación generosa’ que Madiba encarnó”.

La Sra. Robinson manifestó también su preocupación por el auge de las expresiones de odio en Internet. “Para resistir a estos racistas, misóginos, nacionalistas y extremistas, debemos postular los valores de Nelson Mandela de manera tan firme y estentórea como sea posible en todos los foros, tanto en el ciberespacio como fuera de él”, dijo.

El Ministro de Asuntos Exteriores de Angola, Manuel Domingos Augusto, reveló que él había sido uno de los primeros funcionarios africanos que tuvo el privilegio de colaborar con Mandela. En 1992, las Naciones Unidas habían elegido a Angola para que prestara asistencia a Sudáfrica en el proceso de salida del sistema de apartheid.

El Sr. Augusto señaló que la visión de Mandela estaba basada en el “ubuntu”, un concepto bien conocido en África, que expresa el deber de apoyarse mutuamente y que podría traducirse como “yo soy porque nosotros somos”.

“La tolerancia aumenta nuestra estatura moral, no la disminuye”, señaló el Sr. Augusto. “La aceptación de la diversidad que [Mandela] demostró nos brindó una lección muy honda, a saber: que al liberar a los africanos, también liberó a sus opresores. Esta enseñanza tiene un sentido muy profundo para muchos lugares del mundo donde hoy prevalecen el conflicto y el sufrimiento humano”.

7 de marzo de 2018


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