Las personas de edad son invisibles y vulnerables en las emergencias


“Las situaciones de emergencia afectan al ejercicio de los derechos humanos. Las personas de edad resultan perjudicadas de manera desproporcionada por esas situaciones, pero siguen siendo invisibles”, declaró la Experta Independiente de las Naciones Unidas sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad, Rosa Kornfeld-Matte.

Un hombre permanece sentado entre los escombros, mientras la gente trata de salvar algunas pertenencias tras un terremoto ocurrido en Pakistán. Según un informe de Naciones Unidas, en los esfuerzos humanitarios se suele pasar por alto las necesidades de las personas de edad © BILAWAL ARBAB/EPA

La Experta Independiente hizo estas declaraciones durante la presentación de su informe al Consejo de Derechos Humanos. En el documento se examinan los derechos humanos de las personas de edad en situaciones de emergencia y se formulan diversas sugerencias para mejorar el acceso a la ayuda humanitaria. 

Las situaciones de emergencia –tanto si las causan los conflictos como si son resultado de desastres naturales— agravan muchos de los problemas de derechos humanos que afrontan las personas de edad. La vulnerabilidad en aspectos tales como la movilidad limitada, los problemas de salud, la discapacidad y el cuidado de otros miembros de la familia constituyen desafíos para las personas de edad cuando se trata del acceso a la ayuda humanitaria durante las situaciones de emergencia, dijo Kornfeld-Matte.

“A pesar de los graves riesgos a los que están expuestas, las personas de edad suelen ser menos visibles en los procesos de evaluación y planificación, en parte porque la labor humanitaria y comunitaria hace más hincapié en los grupos etarios más jóvenes”, señaló.

Cuando se examina el número de personas de edad afectadas por situaciones de emergencias, esta falta de datos tiene efectos negativos en lo tocante a los derechos y el acceso a los servicios, explica el informe. Por ejemplo, en 2018 unos 68,5 millones de personas se convirtieron en desplazados forzosos en el mundo entero como resultado de conflictos o por la violencia generalizada. Pero no hay datos disponibles que indiquen cuántas de ellas eran personas de edad.

Una de las escasas estadísticas disponibles sobre personas de edad en situaciones de emergencia se refiere al número de refugiados en 2017 e indica que el 3 por ciento del total tenían más de 65 años de edad. Kornfeld-Matte afirmó que la falta de datos actualizados constituye un obstáculo que dificulta la incorporación de las personas mayores a las medidas humanitarias.

“En situaciones de desplazamiento forzoso, las personas de edad suelen enfrentarse a obstáculos que les impiden acceder a la protección social”, dijo la Experta Independiente. “Los ancianos quedan así excluidos de las iniciativas de recuperación económica. A menudo en los programas de subsistencia se fija un límite de edad o no se reconoce la capacidad y las competencias de las personas mayores que desean trabajar”.   

El informe de Kornfeld-Matte contiene diversas recomendaciones orientadas a mejorar los servicios que reciben los ancianos, entre las que figuran mejorar el acopio y análisis de los datos relativos a los grupos de población afectados; consultar a las personas de edad para definir los obstáculos que dificultan su acceso a la asistencia; aplicar permanentemente el principio de no discriminación en los programas de subsistencia para que las personas de edad puedan participar en su concepción, y velar por que las necesidades de las personas mayores en materia de asistencia sanitaria se incorporen a todos los planes de atención médica.  

“En las situaciones de emergencia, las personas de edad son especialmente vulnerables”, reiteró la Experta Independiente. “Hay que tener en cuenta que la edad suele agravar otras formas de vulnerabilidad o desigualdad, por ejemplo, el género. Cuando las personas de edad no pueden ejercer plenamente sus derechos en épocas normales, su vulnerabilidad puede aumentar en situaciones de emergencia”.

1 de octubre de 2019

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