La observación de los derechos humanos en Myanmar


En las montañas del remoto Estado de Chin, en Myanmar, alrededor de 50 oficiales de policía toman asiento en una fría sala para la sesión final de un innovador programa de formación, orientado a garantizar que los derechos humanos constituyen el eje de la labor policial. 

La sesión de dos días de duración que tuvo lugar en diciembre pasado en Hakha, la capital de la región, fue el último de los cursos en una serie de talleres que se realizaron en todo el país durante un periodo de 18 meses. En los talleres, que se celebraron en 14 Estados y regiones, participaron unos 1.000 oficiales de la Fuerza de Policía de Myanmar (MPF, por sus siglas en inglés), la mayoría de ellos comandantes de pueblos y distritos.

Dos formadores del ACNUDH instruyeron a los participantes, casi todos hombres, en lo tocante a las prácticas idóneas que sustentan la actividad policial basada en los derechos humanos. Uno de los principales objetivos del programa era abordar la escasa representación de las mujeres y las minorías étnicas en la MPF y poner de manifiesto cómo su exclusión ha tenido efectos negativos en la promoción y protección de los derechos humanos.

El ACNUDH dejó para el final de la capacitación la más difícil de todas las sesiones –al menos en lo que se refiere al acceso al lugar. En los dos días que duró el viaje desde la ciudad capital de Yangon hasta Hakha, los dos formadores del ACNUDH tuvieron que atravesar espeluznantes pasos de montaña, algunos de los cuales habían sido pulverizados por aludes recientes causados por copiosos aguaceros. Hakha, que se encuentra a 1.867 metros de altura (6.128 pies), es uno de los pueblos más altos del país.

“El programa de capacitación obtuvo un magnífica acogida y, en general, fue un éxito clamoroso”, declaró Andrew MacGregor, un alto oficial de derechos humanos que trabaja en Myanmar. “Nos centramos en la tarea de consolidar la idea de que la policía tiene el deber de evitar las transgresiones de derechos humanos y que debe adoptar todas las medidas necesarias para protegerlos”.

La mayoría de los participantes asistía por primera vez a un curso de formación en materia de derechos humanos.

UN NUEVO CAPÍTULO

Hace cinco años, un curso como éste hubiera sido impensable en Myanmar, entonces bajo el gobierno de los militares. Pero un nuevo país está surgiendo, a raíz de la amplia victoria electoral que logró en noviembre pasado la ganadora del Premio Nobel Aung San Suu Kyi.

Aunque encomió la votación como “un nuevo capítulo en la historia del país”, la Relatora Especial de las Naciones Unidas para Myanmar, Yanghee Lee, afirmó que existen graves problemas de derechos humanos que es preciso abordar. La Sra. Lee hizo hincapié en que la discriminación de las minorías étnicas y religiosas, junto con el lenguaje y la incitación al odio y la violencia contra ellas que prevalecen en la actualidad, deberían recibir un trato prioritario.

El ACNUDH definió la formación de la policía como un elemento decisivo de su programa para promover y proteger los derechos humanos en Myanmar. En consecuencia, el ACNUDH elaboró un curso de dos días de duración que abarca el marco de trabajo y las normas internacionales de derechos humanos. En el programa se examinan los ámbitos de la investigación, el arresto, la gestión de multitudes, el uso de la fuerza y las armas de fuego, y la prevención de la tortura y los malos tratos. 

El ACNUDH presentó informes a los dirigentes de la MPF a lo largo del programa y el contenido del curso se fue adaptando, a medida que determinadas cuestiones de derechos humanos se hacían evidentes.

LOS DERECHOS HUMANOS: LA BASE DE UNA BUENA LABOR POLICIAL

El ACNUDH, en colaboración con las autoridades de Myanmar, prepara actualmente nuevos programas de capacitación a fin de incorporar más plenamente los derechos humanos a las prácticas de cumplimiento de la ley.

El ACNUDH colaborará con la MPF a fin de integrar los derechos humanos en los planes de formación y prestará asistencia a los formadores. Asimismo, el ACNUDH tiene el proyecto de realizar un programa piloto de siete días de duración dirigido a los altos mandos de la policía.

“Ahora necesitamos aprovechar este inicio favorable”, dijo MacGregor, y añadió que todavía faltaba mucho por hacer para que los principios de derechos humanos quedaran plenamente incorporados a la labor policial. “Sabemos que la capacitación en materia de derechos humanos contribuye a fomentar la eficacia y el profesionalismo”.

“Esta iniciativa conjunta con la MPF pone de relieve el hecho de que la protección de los derechos humanos es la base de una buena labor policial”.

5 de febrero de 2016

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