Debemos “renovar nuestras fuerzas en pro de la igualdad racial y la justicia”, afirma grupo sobre la COVID-19


Una mujer camina hacia el control de seguridad instalado en el exterior del estadio de los Yankees en su apertura como centro de vacunación COVID-19 en la ciudad de Nueva York, el 5 de febrero de 2021 © Anthony Behar/Sipa USA

"Hoy día, la pandemia por la COVID-19 ha dejado al descubierto las vulnerabilidades existentes que deben encarar los grupos más marginados y desfavorecidos", declaró Volkan Bozkir, Presidente del 75°período de sesiones de la Asamblea General. "La realidad es que la COVID-19 puede que no discrimine, pero sus repercusiones tampoco han sido homogéneas. Incluso en los países más ricos, las minorías étnicas, religiosas y raciales sufren consecuencias peores que el resto de la sociedad".

Bozkir realizó estas declaraciones por vídeo en la apertura de la mesa redonda de alto nivel anual del Consejo de Derechos Humanos sobre la integración de los derechos humanos. El debate de este año giró en torno a los progresos realizados para eliminar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia conexa 20 años después de la adopción de la Declaración y el Programa de acción de Durban, y los efectos devastadores que ha tenido la pandemia por la COVID-19 en esas iniciativas.

La Declaración y el Programa de acción de Durban, un marco general y visionario para la prevención y la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia conexa, siguen siendo relevantes en la actualidad, 20 años después de su adopción, en particular en tiempos de crisis impredecibles, tales como la pandemia por la COVID-19. Contiene 48 referencias a la salud y a la asistencia sanitaria, en las cuales se urge a diversas partes interesadas a ofrecer mecanismos que eliminen la discriminación racial en el sistema sanitario, y a adoptar medidas que garanticen un acceso igualitario a una asistencia sanitaria global, de calidad y asequible para todos.

También se han observado numerosos casos durante la pandemia en los que las personas pertenecientes a minorías raciales, religiosas o étnicas han sido objeto de ataques físicos, discursos del odio y teorías conspiratorias que les acusaban de la propagación del virus.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, resaltó que el racismo y la discriminación constituyen el rechazo de todo lo que las Naciones Unidas defiende, y añadió que "la gangrena del racismo corroe a las instituciones, las estructuras sociales y la vida cotidiana".

 "Superar este desafío requiere actuar cada día y a todos los niveles. Nos exige reivindicar nuestros valores comunes —de igualdad, de no discriminación y de respeto mutuo— los cuales están estrechamente ligados con la afirmación de los derechos humanos", instó Guterres al Consejo y exigió "un nuevo compromiso social basado en la inclusividad y la sostenibilidad".

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirmó, en su declaración, que la pandemia había demostrado que el racismo, la discriminación y la pobreza forman un círculo vicioso que constituye un obstáculo al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, insistió en que todos los órganos de las Naciones Unidas y los gobiernos del mundo habían observado en el último año la solidaridad y el poder moral del movimiento por la igualdad que les instan a actuar.

"Es el momento de renovar nuestras acciones —como órganos multilaterales y como naciones— en pro de la justicia racial. Podemos empezar por mostrar liderazgo, así como expresar y manifestar nuestro compromiso con la igualdad y la no discriminación", aseveró. "Pero también hay que actuar de manera más concertada —desde a nivel local hasta en los parlamentos, los consejos de administración, los colegios, las calles, las zonas deportivas, los hospitales y otros — para abordar seriamente la discriminación sistémica".

Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres, subrayó, como ponente, que la Declaración y el Programa de acción de Durban reconoció la intersección entre la raza y el género hace 20 años y que reconstruir mejor desde la pandemia por COVID-19 supone "construir teniendo en cuenta las cuestiones de género".

"También tendremos la oportunidad de abordar la cuestión de la participación y el liderazgo de las mujeres de color, al estar poco representadas en las instancias de toma de decisiones, pese a estar cualificadas y poseer experiencia", añadió. Las desigualdades estructurales y el racismo pueden afectar cada aspecto del diagnóstico y el tratamiento de la COVID-19.

Esta cuestión empieza por quién tiene acceso a la telemedicina, cuyos síntomas se tienen en cuenta, a quién se hace la prueba de la COVID-19 en primer lugar, y deriva en quién es hospitalizado, quién consigue medios de protección personal, aparatos respiratorios en los hospitales y atención domiciliaria y, en última instancia, quién recibe la vacuna.

El Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó tres áreas estratégicas en las que su organización ha venido trabajando sobre la integración de los derechos humanos pertinentes a la Declaración y el Programa de Acción de Durban y el compromiso de no dejar a nadie atrás de los ODS de 2030.

Entre ellos se encuentran aportar un nuevo enfoque para abordar los factores sociales determinantes de la salud, identificar las intervenciones clave en colaboración con la UNESCO encaminadas a tratar la discriminación racial sistémica y por motivos de origen étnico en los planes de recuperación de la COVID-19, y colaborar como parte de la red de las Naciones Unidas sobre discriminación racial y protección de las minorías, con vistas a progresar en áreas críticas, como la equidad sanitaria. 

Según Gabriela Ramos, Subdirectora General de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO, el mundo no puede contentarse con una simple reacción a las crisis, sino que debería abordar las causas principales del racismo estructural.

 "Esto requiere pruebas, por lo que estamos trabajando en una metodología de análisis para evaluar la función que desempeñan los marcos institucionales y jurídicos a la hora de hacer avanzar nuestra agenda para la inclusión", señaló. 

"Pero también debemos pasar de las pruebas a la acción, por lo que ofreceremos un conjunto de instrumentos sobre política universal para combatir las ideologías racistas y los sistemas discriminatorios, además de promover las mejores prácticas, políticas de acción afirmativa e incentivos potentes".

Volkan Bozkir, Presidente del 75°período de sesiones de la Asamblea General, se comprometió durante la sesión a cerrar un acuerdo sobre las modalidades del Foro Permanente sobre los Afrodescendientes, a fin de facilitar su primera sesión este año. Asimismo, solicitó a todos los Estados miembro de las Naciones Unidas a que movilicen su voluntad y sus recursos en pro de los esfuerzos colectivos de las Naciones Unidas.


2 de marzo de 2021


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