El acceso a la justicia es un modo de rehabilitación para las víctimas de la tortura


“Hace 70 años, nació un compromiso inequívoco forjado en el horror y no en la prosperidad”, declaró la Alta Comisionada Adjunta del ACNUDH, Kate Gilmore. “Este documento no se redactó con fines de lucimiento personal, sino por vergüenza colectiva. La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) fue el primer texto internacional que prohibió la tortura en términos absolutos”.

Hassan Bility, Director de la organización Global Justice and Research Project de Liberia, fue uno de los principales oradores del taller)  © Créditos: Pierre Albouy/ACNUDH

La Sra. Gilmore formuló sus observaciones en el marco del debate sobre el acceso a la justicia para las víctimas de la tortura, que tuvo lugar en Ginebra. El acto formó parte de un taller de expertos convocado por el Fondo de contribuciones voluntarias de las Naciones Unidas para las víctimas de la tortura (UNVFVT por sus siglas en inglés), que congregó a especialistas en rehabilitación, víctimas, expertos internacionales y grupos de la sociedad civil para intercambiar experiencias y prácticas idóneas en la búsqueda del acceso a la justicia para las víctimas de la tortura.

Desde 1981, el UNVFVT ha apoyado en todo el mundo a organizaciones de la sociedad civil que cada año proporcionan asistencia jurídica, médica, psicológica y social a cerca de 50.000 víctimas de la tortura. El Fondo también organiza talleres de intercambio de conocimientos sobre distintos aspectos de la ayuda a las víctimas de la tortura. Este año, el taller se centró en el acceso de las víctimas a la justicia.

El acceso a la justicia para las víctimas de la tortura es una manera de que los damnificados recuperen su dignidad, dijo el Presidente del Fondo, Mikolaj Pietrzak. Cuando se hace justicia por lo que se ha sufrido, “se ratifica que la tortura es un comportamiento criminal y que su prohibición es absoluta, por lo que las víctimas tienen derecho a resarcimiento”

“La indemnización y la rehabilitación no son actos de caridad, sino derechos amparados por las normas jurídicas internacionales”, señaló el Sr.Pietrzak.

En 2002, el periodista Hassan Bility estuvo preso seis meses en Liberia, donde además fue torturado. Las autoridades lo liberaron con la condición de que se marchara a Estados Unidos. Una vez derrocado Charles Taylor, el Sr. Bility se percató de que nadie había rendido cuentas por ningún crimen de guerra cometido durante el conflicto. Había que hacer algo, pensó. Así que volvió a Liberia y creó la organización Global Justice and Research Project para documentar los crímenes cometidos y emplear las herramientas legales disponibles para perseguir a presuntos criminales de guerra, en cualquier lugar del mundo donde se encontrasen. Y la aportación económica del UNVFVT ayudó a que esta labor fuera posible.

“El Fondo...confió en nosotros cuando nadie lo hacía...y el capital que nos aportó hace seis años nos ayudó a exigir responsabilidades y encarcelar a criminales de guerra liberianos en Bélgica, Suiza, Estados Unidos y el Reino Unido”, afirmó el Sr. Bility.

El grupo de activistas “Abuelas de Plaza de Mayo” de Argentina fue uno de los primeros financiados por el UNVFVT, concretamente a partir de 1984. Su emblemática presidenta, Estela Barnes de Carlotto, declaró que cuando empezaron a exigir justicia e información sobre más de 300.000 personas, entre ellas niños que desaparecieron durante el régimen militar, fueron tachadas de “viejas locas” por las autoridades y la prensa. Aunque ya no ocurre así.

“Ahora sabemos que la lucha contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad no es el combate solitario de un pueblo; es un esfuerzo común y un deber universal”, dijo la Sra. Barnes. “Estas viejas locas, a las que el ejército argentino subestimó y pasó por alto, lograron tejer redes en el mundo entero. Hoy en día, esas redes nos traen a estar aquí, con vosotros, intentando que la dolorosa experiencia de las madres y abuelas argentinas sirva a un propósito: que ninguna otra madre en el mundo tenga que lamentar la ausencia de un hijo o una hija y que ninguna abuela tenga que buscar a sus nietos y nietas secuestrados, y verse privada de la verdad, y por lo tanto, de libertad”.

Jens Modvig, Presidente del Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas y uno de los ponentes del evento, manifestó: “Es importante recordar que la rehabilitación de las víctimas no es sólo un servicio de salud apolítico, sino que puede generar importantes estadísticas sobre la tortura, los responsables y los métodos de tormento empleados, elementos que pueden usarse en la promoción de la causa”.

En la actualidad, casi cuatro décadas después de su fundación, el UNVFVT es uno de los cuatro pilares en la lucha contra la tortura de los que disponen las Naciones Unidas, junto con el Comité contra la Tortura, el Relator Especial y el Subcomité para la Prevención de la Tortura, afirmó el Embajador Carsten Staur, Representante Permanente de Dinamarca ante las Naciones Unidas.

“Esos pilares desempeñan de manera conjunta su función de promover la lucha contra la tortura”, añadió el Sr. Staur.

El Embajador Staur también anunció que el gobierno danés aumentará su contribución a 5 millones de coronas danesas (alrededor de 800.000 dólares estadounidenses) para ayudar al Fondo a mantener su exitosa labor. En casi 40 años, el Fondo ha ayudado a más de 630 organizaciones en 80 países por un importe total de 180 millones de dólares.

13 de abril de 2018

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