Lucho por los derechos de los más vulnerables


Aneta Genova Mircheva no se considera una defensora de derechos humanos.

Aneta Genova diserta sobre la lucha en pro de los derechos de las personas con discapacidad mental. Créditos: © Oficina del ACNUDH

“Creo que mi función consiste en acompañar a las personas, ver cómo puedo ayudar a quienes están en una situación muy vulnerable y comprender lo que esa persona necesita y de qué modo la ley puede proteger sus derechos”, afirma Genova.

A pesar de su negativa, Genova ha dedicado gran parte de su vida laboral a la defensa de los derechos humanos. En su calidad de jueza y abogada, se ha ocupado de casos de violencia doméstica y de género, y ha promovido la mejora de la asistencia letrada que reciben las víctimas. 

“Me considero una mediadora entre la ley y los derechos de las víctimas, y me esfuerzo por mejorar un poco sus vidas”, dijo.

Luchar por los más vulnerables

En el curso de esa labor, Genova constató las terribles condiciones en las que muchas personas con discapacidad mental estaban obligadas a vivir. En una ocasión, le pidieron que visitara a una mujer que estaba interna en un asilo para enfermos mentales. Sostuvieron una charla que derivó hacia temas de arte y poesía, y Genova quedó impresionada por la fuerza vital de alguien que, con tanta lucidez, permanecía encerrada en un lugar tan frío y aburrido. 

“Era insoportable ver que una persona tan inteligente pudiera permanecer en esa situación. Es una vergüenza para el espíritu humano. No es justo que alguien esté encerrado de esa manera”, afirmó.

Esta revelación la llevó posteriormente a colaborar con Validity. Durante 17 años, Validity ha utilizado el derecho para velar por que las personas con discapacidad mental reciban un trato igualitario, justo e inclusivo. Esta ONG, que opera en varios países de Europa y África, ha logrado ganar numerosos procesos judiciales en favor de personas con discapacidad mental que habían sido víctimas de torturas. En este empeño, recibieron el apoyo del Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura.

En su condición de miembro del equipo de Validity en Bulgaria, Genova trata de lograr cambios en las leyes del país que permitan mejorar los derechos de las personas con discapacidad mental. Por ejemplo, en fecha reciente se ocupó de redactar un anteproyecto de ley que, de aprobarse, sustituiría el sistema actual de tutela por otro que permitiría la toma de decisiones con asesoramiento. El sistema de tutela vigente en Bulgaria permite que cualquier persona con discapacidad mental pueda ser internada en un asilo sin que se tenga en cuenta su opinión o sin que otorgue su consentimiento.

Un triunfo agridulce

Genova ha trabajado también en algunos procesos judiciales señeros, que permitieron plantear ante la Corte Europea de Derechos Humanos la situación y el tratamiento de personas con discapacidad mental, entre otros el caso Stanev versus Bulgaria. Rusi Stanev fue objeto de una orden de tutela dictada sin su conocimiento y en 2002 fue internado en un asilo psiquiátrico. En Bulgaria una orden de tutela convierte al destinatario en una “no persona” ante la ley. 

Durante un decenio, Genova representó a Stanev ante las autoridades nacionales y finalmente ayudó a presentar el caso ante la Corte Europea. El fallo de este tribunal, emitido en 2012, cambió el derecho en Europa. Fue la primera vez que la Corte dictaminó que el derecho a vivir libre de torturas y malos tratos había sido vulnerado en un caso de discapacidad. El dictamen contribuyó a que Bulgaria ratificase la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad. 

Para Genova, este fue un triunfo agridulce. Stanev falleció, mientras aún se encontraba sometido a la orden de tutela, y a pesar de que la ley se modificó, la lucha por los derechos de las personas con discapacidad sigue siendo una tarea abrumadora. 

“Me llevó varios años reconocer que este caso representaba una victoria, porque en Bulgaria solo fue reconocida a medias”, declaró. “No obstante, ha habido cambios en Bulgaria. Son cambios muy pequeños, pero existen”.

La activista señala que ese espacio que ocupan las ONG y otras entidades y que permite debatir y defender los derechos de las personas con discapacidad y los temas relativos a la salud mental, podría ampliarse, sobre todo si más ciudadanos llegaran a comprender el daño que se inflige a quienes se encuentran internados en asilos psiquiátricos.

“A veces, la gente trata de justificar lo que les ha ocurrido a las víctimas con el argumento, basado en prejuicios, de que padecían de algo malo, pero eso no es cierto”, dijo Genova. “Cuando la gente lo comprende, suelen sumarse al activismo y empiezan a valorar los derechos humanos”.

En el video que figura a continuación Aneta Genova explica otros aspectos de su labor.


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