Los migrantes soportan el cierre de fronteras y la exclusión, en un contexto de creciente hostilidad


Los dos niños, de 12 y 13 años de edad, habían huido de Afganistán sin sus familias y sobrevivido al trayecto hacia Europa, viajando solos a través de Irán, Turquía y Bulgaria antes de llegar a Serbia. Cuando intentaron cruzar la frontera con Hungría los guardias fronterizos los devolvieron y enviaron a un centro de acogida en Belgrado. Durante dos meses realizaron varios intentos fallidos de atravesar la frontera, con la esperanza de llegar a Alemania. Un día, salieron del centro de acogida y nunca volvieron, uniéndose así a los miles de niños migrantes que hacen el camino solos en una tierra extraña.

Según Vlada Sahovic, investigador del Centro para los Derechos Humanos de Belgrado, un organismo que ofrece asistencia jurídica a los peticionarios de asilo en Serbia, se trata de una historia muy habitual. “Los dos niños se salieron de los procedimientos de asilo y desaparecieron”, dice Sahovic. Debido al cierre de fronteras en todas partes, mucho nos tememos que otros niños también intenten rutas más arriesgadas que los expongan a peligros y abusos”.

En una declaración conjunta realizada con Save the Children, Amnistía Internacional y otras organizaciones no gubernamentales, el Centro para los Derechos Humanos de Belgrado denuncia cómo muchos países están adoptando por norma general políticas estatales cada vez más restrictivas contra los migrantes. En Hungría se acaba de aprobar una ley que legaliza la detención de migrantes en campos situados a lo largo de la frontera sur con Serbia y que insta igualmente a que los niños migrantes de edades comprendidas entre los 14 y los 18 años reciban el mismo tratamiento que los adultos, dejándolos así al margen de las medidas especiales de protección de la infancia.

“En particular, los niños migrantes presentan necesidades específicas y se enfrentan a un mayor riesgo de abusos, violencia y explotación, tanto a lo largo de las rutas migratorias como en los países de destino”, aseguraron los firmantes de la declaración a los Estados Miembros del Consejo de Derechos Humanos, en un encuentro celebrado recientemente con motivo del 34º cuarto periodo de sesiones del CDH.

El endurecimiento de los controles fronterizos y las cada vez mayores restricciones al movimiento de personas suponen un riesgo creciente para los migrantes de todas las edades, porque les empujan a recurrir a canales migratorios peligrosos en su búsqueda de seguridad y protección y de una oportunidad para reconstruir sus vidas. En los dos últimos años, más de 9.000 personas han perecido intentando cruzar el Mediterráneo y se encuentran con que sus rutas están bloqueadas por los cierres fronterizos y la creciente severidad de las restricciones a la inmigración.

En fecha reciente, la Comisión Europea adoptó una serie de recomendaciones dirigidas a los Estados Miembros para que intensifiquen las devoluciones de “inmigrantes irregulares cuyas peticiones de asilo hayan sido rechazadas”. Los expertos en derechos humanos afirman que, con estas nuevas medidas que simplifican los procedimientos de rechazo, Europa se adentra en un “terreno resbaladizo” en sus intentos por solucionar los desafíos migratorios que afronta e instaron a los Estados Miembros de la UE a que busquen medidas alternativas que protejan mejor los derechos humanos de los migrantes.

En un llamamiento conjunto emitido con otras entidades de las Naciones Unidas y organizaciones para la defensa de los migrantes, el ACNUDH afirmó: “Nos preocupa que el plan de la Comisión Europea anime a los Estados Miembros a recurrir a las ‘devoluciones en caliente’, valiéndose cada vez más del recurso a la detención de personas que tienen poco o ningún acceso a las mínimas garantías procesales”.

Hungría anunció hace poco la instalación de 324 contenedores para el transporte de mercancías en dos de sus campos de detención situados en la frontera sur con Serbia. El Ministro del Interior húngaro explicó que la policía fronteriza empezaría a detener en estos campos a todo migrante que intentase entrar en el país, junto con los que ya están en territorio húngaro, mientras estén a la espera de que se resuelvan sus peticiones de asilo. Esta nueva norma tiene como objetivo “evitar que los migrantes que están en una condición jurídica indeterminada puedan moverse libremente por el territorio nacional y por la Unión Europea”, explicó el Ministro.

En su intervención anual ante el Consejo de Derechos Humanos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, criticó la “escalofriante indiferencia” de algunos líderes políticos respecto de la suerte que corren los migrantes. “He de reiterar la importancia del respeto al principio según el cual las personas no pueden ser devueltas a países donde podrían estar expuestas a torturas, persecución o amenazas a su vida”, dijo Zeid a los Estados Miembros del Consejo de Derechos Humanos, en una reunión celebrada recientemente en el marco del 34º periodo de sesiones del Consejo.

Aumento del populismo xenófobo

Durante el diálogo interactivo sobre los derechos humanos de los migrantes organizado por el Consejo, numerosas organizaciones no gubernamentales de defensa de los derechos de los migrantes se unieron al llamado del Alto Comisionado a los Estados Miembros para propiciar un pacto mundial sobre inmigración con el fin de proteger los derechos humanos de los migrantes durante todas las etapas de su ruta migratoria. Las entidades de derechos humanos exhortaron a que se fortalezca la protección de estas personas, ante el aumento de populismo xenófobo dirigido a migrantes de grupos étnicos y religiosos específicos.

“En este contexto de creciente xenofobia retórica y política, los migrantes se convierten cada vez más en chivos expiatorios de los procesos de cambio económicos, sociales y políticos de las sociedades de acogida”, señaló Monami Maulik, representante de la Coalición Mundial sobre Migraciones.

En los Estados Unidos, la orden ejecutiva del Presidente destinada a prohibir la entrada de viajeros procedentes de varios países de mayoría musulmana estuvo precedida del anuncio por parte de la administración estadounidense de su intención de construir un muro a lo largo de la frontera sur del país. El endurecimiento de los controles sobre la inmigración implica nuevas medidas de detención de inmigrantes indocumentados, devoluciones en caliente y refuerzo de las patrullas fronterizas para restringir el número de personas que intentan entrar en los Estados Unidos desde México.

“En la actualidad los migrantes afrontan una crisis de derechos humanos en cada etapa de su viaje” -en el lugar de origen, mientras se encuentran en tránsito y, con frecuencia, también en el camino de retorno-”, afirmó Maulik.

El Consejo de Derechos Humanos tomó en consideración el reciente informe del Alto Comisionado en el que se destacan los principios y las orientaciones desarrolladas por el Grupo Mundial sobre la Migración (GMG, por sus siglas en inglés) para proteger los derechos humanos de los migrantes, entre otros medidas alternativas a la detención de los inmigrantes y el refuerzo de las medidas de protección de los derechos de los migrantes durante los procesos de evaluación previos a la entrada en el país. Algunos Estados Miembros del Consejo manifestaron su apoyo a los principios y las pautas del GMG y subrayaron el papel del ACNUDH en la creación de un pacto mundial basado en los derechos humanos para lograr movimientos migratorios seguros, ordenados y regulares.

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