El derecho a la participación tiene más importancia que nunca: Secretario General de las Naciones Unidas


Activistas de Viernes por el Futuro se congregan en Varsovia, Polonia - © REUTERS

En tiempos de crisis, el derecho a una participación significativa tiene más importancia que nunca, según declaró el Secretario General en un evento de ACNUDH en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Una participación pública significativa en la toma de decisiones es un derecho humano que debe ser defendido y mejorado ante un posible retroceso, resulta un imperativo que cobra más importancia ante crisis tales como la pandemia de la COVID-19, según declaró el Secretario General Antonio Guterres en un evento de ACNUDH en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En su intervención en el evento virtual en el que participó la Alta Comisionada para los Derechos Humanos Michelle Bachelet, además de representantes de Estados Miembros y de la sociedad civil, el Secretario General destacó  las múltiples crisis a las que se enfrentan líderes políticos y sociedades de todo el planeta.

"La oportunidad de abordar el cambio climático casi ha expirado ya. Las desigualdades y la marginalización han alcanzado cotas sin precedentes. La pandemia de la COVID-19 ha provocado un sufrimiento humano a gran escala y ha paralizado las economías.  Décadas de avances en sanidad global, desarrollo, reducción de la pobreza, igualdad y derechos humanos están en peligro.  Mucha gente está expresando su descontento a viva voz por todo el planeta. No confían en que el proceso político les sirva de algo," afirmó el Secretario General.

Estas crisis han "sacado a la luz las injusticias sociales y económicas que lastran nuestras sociedades," señaló. 

"Suponen un enorme reto de gobernanza para las sociedades y para la comunidad global. Para superarlos, necesitamos enfrentarnos a ellas desde la unidad, la solidaridad y la compasión.  Para ello, necesitamos de modelos y estructuras de gobernanza que contribuyan al bien común, con una perspectiva intergeneracional.  Necesitamos dar prioridad a volver a crear confianza entre personas, instituciones y líderes. Y necesitamos también de liderazgos que representen tanto a hombres como mujeres de nuestras sociedades."

"La clave para una gobernanza fortalecida y reinventada reside en una participación significativa de las personas y la sociedad civil en las decisiones que afectan a sus vidas," afirmó, subrayando que el descontento popular refleja no solamente la impaciencia con el estado de las cosas actual sino también un deseo por tomar parte a la hora de introducir cambios positivos.

"La participación en la vida pública es un derecho humano fundamental y un instrumento poco utilizado a la hora de elaborar mejores políticas. Afianza nuestra comprensión de los problemas y nos ayuda a identificar soluciones mejores. Garantiza que se escuchen las preocupaciones, reduciendo la tensión social y previniendo la violencia.  Conduce a un mayor sentimiento de responsabilidad, lo que permite adoptar soluciones efectivas. Puede suponer la diferencia entre seguir avanzado o entrar en el caos," declaró.

Un retroceso global

A pesar de sus claras ventajas, el derecho a participar se encuentra amenazado, advirtió el Secretario General.

"En muchos lugares del mundo, se niega la participación y se intenta eliminar el espacio cívico. Un retroceso global de los derechos humanos ha puesto en peligro la participación. Observamos leyes represoras y restricciones sobre el trabajo de periodistas y defensores de derechos humanos, en especial de mujeres, que a menudo acaban en asesinatos o encarcelamientos basándose en acusaciones espúreas. Los gobiernos, a menudo operando bajo definiciones demasiado vagas de terrorismo, abusan de las nuevas tecnologías para restringir libertades básicas de los medios de comunicación y de los grupos de la sociedad civil," señaló.

"Conforme se reduce el espacio cívico, también lo hacen los derechos humanos," advirtió.

La Alta Comisionada Bachelet destacó el mensaje del Secretario General.

"La protección y el respeto del derecho a la participación es una obligación legal para todos los Estados Miembro. Y a la vez es también un activo de gran valor para los gobiernos, aunque a veces no se le reconozca este valor," añadió.

"Para que una participación sea 'significativa y efectiva' no deberá ser simplemente formal o simbólica; debe tener un impacto real sobre las decisiones; además de ser oportuna y sostenida. Ademas, fundamentalmente, la participación debe de ser inclusiva, extendiéndose sobre todo y de manera especial a los grupos marginados y vulnerables." 

Una profunda urgencia global

En sus comentarios, la Alta Comisionada dijo a los presentes que era importante considerar cinco mensajes: 

  • la participación es un principio esencial de la gobernanza;
  • es clave para lograr los propósitos fundamentales de las Naciones Unidas;
  • que la participación no es solamente un derecho humano en sí mismo, también sirve de apoyo y depende de otros derechos que son vitales de forma colectiva para una gobernanza eficaz, el desarrollo y la paz;
  • cuando se les impide a las personas participar en la toma de decisiones que les afectan, las consecuencias para la gobernanza pueden ser graves; 
  • y el fortalecer la participación es una cuestión de "profunda urgencia global". 

"Nuestro planeta se encuentra en una encrucijada. La pandemia ha centrado la atención, expuesto, y se ha aprovechado de las desigualdades que tienen su origen en la gobernanza deficiente del desarrollo, el cambio climático, la paz y seguridad. El continuo incremento de los movimientos de protesta en todo el mundo refleja estas crisis socioeconómicas y políticas, así como las insuficientes oportunidades anteriores para la participación. Ningún gobierno puede permitirse ignorar estas demandas acuciantes de cambio", afirmó.

El evento, titulado Participación, Derechos Humanos y el Reto de Gobernanza , estuvo organizado por la Oficina de ACNUDH en Nueva York y copatrocinado por Argentina, Costa Rica, Dinamarca, la Unión Europea, Gambia, la República de Corea, Ucrania y Uruguay.  

Los participantes, provenientes de Estados Miembro y de la sociedad civil, se refirieron de formas distintas a la importancia de la participación a nivel local, nacional e internacional; el papel de la participación a la hora de ayudar a un país a superar las violaciones y crisis pasadas de derechos humanos; la participación como herramienta fundamental para superar la pandemia de la COVID-19; la importancia crucial de la cuestión de género en la participación; y la grave situación de las personas indígenas y las minorías cuando se les excluye de participar en la gobernanza.

Entre los participantes de la sociedad civil se encontraba Satta Sheriff, una joven activista que ha sido nombrada por las Naciones Unidas como Joven Líder por los Objetivos de Desarrollo Sostenible y que es la Fundadora y Directora Ejecutiva de Action for Justice and Human Rights, en Liberia. 

"La conversación de hoy es crucial," afirmó Satta. "La experiencia ha demostrado que cuando se les ofrece a los jóvenes un espacio para participar, nuestras comunidades se convierten en lugares mejores y más seguros, se logran cumplir fácilmente los objetivos de los programas de desarrollo... Se redactan leyes mejores, se crean ideas innovadoras, y el mundo se acerca un poco más a conseguir la igualdad."

"Todo lo que necesitamos es el espacio adecuado, la oportunidad apropiada, voluntad política por parte de los gobiernos, y recursos," declaró.  "Todos queremos lo mismo: un mundo justo, pacífico y sostenible." 


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