El espectro de la casta y su estigma siguen violando todos los aspectos de los derechos humanos


Al menos 250 millones de personas en el mundo entero afrontan una discriminación horrenda y deshumanizante, basada únicamente en el hecho de su nacimiento y su condición congénita, afirmó la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre cuestiones de las minorías, la Sra. Rita Izsák-Ndiaye.

La Sra. Izsák-Ndiaye aludía a la discriminación por motivo de casta. El concepto de casta hace referencia a un sistema social estricto y jerárquico, a menudo basado en las ideas de pureza y contaminación. En el primer informe exhaustivo que examina la discriminación por motivo de casta, la autora afirma que el sistema propicia graves abusos de derechos humanos.

“La marginación y deshumanización extremas de los grupos afectados por el sistema de castas hacen que a menudo las personas y comunidades se vean privadas de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales más elementales o sólo puedan disfrutarlos de manera muy limitada”, declaró la Sra. Izsák-Ndiaye.

Aunque el mayor número de comunidades afectadas por la discriminación por motivo de casta se registra en Asia Meridional, en particular en la India y el Nepal, este tipo de discriminación puede hallarse también en África, el Oriente Medio, la región del Pacífico y en algunas comunidades de emigrantes.

En el informe se describe cómo las personas de las denominadas “castas inferiores” se ven a menudo limitadas a determinadas ocupaciones que las demás consideran impuras o serviles, entre otras, a rebuscar en la basura, barrer las calles y recoger animales muertos.  En el documento se examina también hasta qué punto las niñas y las mujeres son especialmente vulnerables a la discriminación por motivo de casta. Unas y otras son víctimas frecuentes de la violencia, en especial de la violencia sexual, el tráfico de personas y el matrimonio precoz o forzado.

Con frecuencia, los intentos de impugnar la desigualdad y la injusticia que genera el sistema de castas provocan actos de violencia contra las personas discriminadas y represalias contra sus comunidades, afirmó la Sra. Izsák-Ndiaye. Entre esos intentos figuran los matrimonios entre cónyuges de castas distintas, las peticiones de tierras y derechos laborales, y los llamamientos en pro de más participación política.

“La sombra de la casta y su estigmatización acompaña a la persona de la cuna a la tumba y afecta a todos los aspectos de su vida”, dijo la Relatora Especial. “En muchas sociedades pesa un tabú sobre el debate acerca de estas prácticas. Necesitamos respuestas jurídicas y políticas, pero también medios para cambiar la mentalidad de las personas y la conciencia colectiva de las comunidades locales”.

En el informe figuran diversas recomendaciones, entre otras, la de realizar campañas de sensibilización a escala nacional y local para concienciar a la población y las comunidades afectadas en contra de la discriminación por motivo de casta y la vigilancia de dicha discriminación por parte de los órganos nacionales de derechos humanos.

“Espero que mi informe pueda usarse como una herramienta de promoción para apoyar los esfuerzos de las comunidades afectadas por el sistema de castas y por otras personas que trabajan incansablemente con el fin de relegar esas prácticas al desván de la historia”, declaró la Sra. Izsák-Ndiaye.

14 de abril de 2016

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