Aunque la lepra tiene cura, causa estigma y discriminación, afirma experta de las Naciones Unidas.


“A mi juicio, es evidente: la lepra ha sido siempre un problema de vulneraciones de derechos humanos”, señaló la Sra. Alice Cruz. “Hay violaciones de derechos humanos en toda la historia y en muchas culturas diferentes”.

Pacientes afectados por la lepra entonan himnos en una iglesia en el pueblo de reasentamiento de Mayanchaung, en Yangon (Myanmar). Créditos: © EPA/Nyein Chan Naing)La Sra. Cruz es la Relatora Especial de las Naciones Unidas para la eliminación de la discriminación contra las personas afectadas por la lepra y sus familiares. Es la primera experta independiente de las Naciones Unidas en ocupar el cargo, que se centra en mejorar la situación de los derechos humanos de las personas afectadas por la enfermedad. La nueva Relatora declaró que usará su puesto para defender a las personas y comunidades afectadas por la lepra, ayudando a los Estados a respetar sus obligaciones en materia de derechos humanos.

La lepra es una enfermedad con un historial médico y social de siglos, vinculada a estigmas muy antiguos. Entre estos cabe citar, por su importancia, la idea de que es muy contagiosa y que desfigura a los pacientes, creencias que han llevado al aislamiento y la segregación de los enfermos y sus familias.

Hoy en día, la lepra no recibe la debida atención y el mayor número de casos se registran en la India, Brasil e Indonesia. En los países donde es endémica, la enfermedad afecta a menudo a los estratos más pobres de la sociedad, lo que los hace vulnerables a más omisiones en materia de derechos humanos, declaró la Sra. Cruz.

“Debemos enfrentarnos a diferentes abusos de derechos humanos, como el derecho a la salud, los derechos de las mujeres y los niños, los derechos de las personas de más edad y de las personas con discapacidad o el derecho a la vivienda; hay muchas cuestiones diferentes involucradas en el problema”, señaló la Relatora.

En muchos países, en particular de Occidente, la gente cree que la lepra ya no les atañe, dijo la Relatora Especial. Pero este es un enfoque miope. La Sra. Cruz añadió que los esquemas migratorios y la falta de experiencia entre los profesionales de la medicina de Occidente en lo tocante a la enfermedad han causado un pequeño aumento de los casos registrados en países como Estados Unidos, Reino Unido y Portugal, entre otros.

El hecho de que la lepra siga afectando las vidas de millones de personas en todo el mundo es preocupante, declaró la Sra. Kate Gilmore, Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. No cuesta mucho reducir al mínimo el número de casos, no resulta demasiado difícil aliviar el dolor que causa y es fácil prevenir su transmisión, añadió la Sra. Gilmore.

“Tratable, curable y manejable: no hay fundamento médico para el estigma vinculado tenazmente a la enfermedad de Hansen (lepra)”, declaró la Sra. Gilmore durante un discurso pronunciado con motivo del Llamamiento mundial con objeto de poner fin a la estigmatización y discriminación de personas afectadas por la lepra. “La estigmatización es una creación de nuestra sociedad”.

El Llamamiento mundial, patrocinado por la Fundación Nippon, se ha propuesto concienciar acerca de las dificultades con que viven las personas afectadas por la lepra y hacer un llamado para que se ponga fin a la discriminación. El evento de este año tuvo lugar en la India.

La Sra. Cruz añadió que se ha propuesto contribuir a los esfuerzos encaminados a desmitificar y acabar con la estigmatización de la enfermedad, combatiendo los mitos con datos empíricos. El primer hecho que debe divulgarse es que la lepra no es altamente contagiosa.

“A diferencia de lo que muestran las películas de Hollywood, la lepra es la menos contagiosa de las enfermedades infecciosas”, señaló la Relatora Especial. “Al contrario, la mayoría de las personas en contacto con la enfermedad no llegan a desarrollarla”.

En segundo lugar,  las personas afectadas por la lepra son “iguales que el resto de nosotros”, añadió la Sra. Cruz.

“Los enfermos sufren tanta discriminación que ya no se les considera humanos. Pero cuando hablas con ellos, se descubre una profunda humanidad así como las formas en las que nunca renuncian a ella y siempre luchan por llevar una vida digna”, añadió la Sra. Cruz. “Si la gente se tomase el tiempo de escuchar los testimonios de las personas afectadas por la lepra, se darían cuenta de que hay más similitudes que diferencias entre ellas y quienes no están directamente afectados por la enfermedad”.

Hay información adicional sobre la lepra en nuestro artículo publicado en Medium.

25 de enero de 2018

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