La Declaración Universal sigue siendo un faro refulgente para el mundo


El concepto de derechos humanos consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) ha ejercido una “repercusión revolucionaria” en los últimos 70 años, afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. “La Declaración Universal desató la capacidad de participación plena de la mujer y estimuló la lucha contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia –incluso al movimiento antiapartheid de Sudáfrica…”

La Alta Comisionada Bachelet hace uso de la palabra en la reunión de alto nivel sobre la DUDH celebrada en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el 26 de septiembre de 2018. Créditos: © UN Photo/Rick Bajornas.

Guterres hizo uso de la palabra en la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde los dirigentes del mundo se congregaron la semana pasada. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas y diversas organizaciones de la sociedad civil celebraron varios actos para festejar el 70º aniversario de la DUDH.

Los derechos consagrados en la Declaración pertenecen a todos, en todos los lugares, insistió Guterres, y carecen de fronteras físicas o morales. “Nadie pierde sus derechos humanos, haga lo que haga”, declaró.

La DUDH fue aprobada en París el 10 de diciembre de 1948 y desde entonces la fecha se conmemora en el mundo entero como Día de los Derechos Humanos.

La universalidad y la primacía de los derechos humanos resonaron en las palabras del Ministro de Asuntos Europeos y Extranjeros de Francia, Jean-Yves le Drian.
“Los derechos humanos no son simplemente valores que han de adaptarse a las identidades o las culturales locales. El respeto de los derechos humanos no es una opción política, es una obligación jurídica”, declaró el Sr. Le Drian. Numerosos países y activistas de la sociedad civil hicieron hincapié en que los logros alcanzados en los últimos siete decenios siguen siendo frágiles y que los principios de derechos humanos están cada vez más amenazados. 

El auge de los movimientos populistas y nacionalistas extremos, los conflictos prolongados y el terrorismo, la pobreza y la inseguridad alimentaria, la delincuencia transnacional y el aumento del flujo de refugiados y migrantes figuraron entre los muchos problemas mencionados. La Sra. Louise Arbour, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para las Migraciones Internacionales, y la Sra. Mary Robinson, ambas ex Altas Comisionadas para los Derechos Humanos, presentaron el tema del cambio climático como un asunto crítico de derechos humanos.

Sin embargo, los participantes coincidieron en que la DUDH ha sido muy útil para el mundo y sigue siendo el mejor instrumento posible para abordar los grandes retos mundiales, entre otros la protección de periodistas, el amparo de civiles en situaciones de conflicto, la preservación del espacio digital y el cambio climático. 

La Sra. Michelle Bachelet, que asistía por primera vez a la Asamblea General en calidad de Alta Comisionada de las Naciones Unidas, dijo que los derechos humanos son las piezas interconectadas que permiten construir sociedades resistentes, capaces de soportar y superar las amenazas, solucionar pacíficamente los diferendos y propiciar el progreso y la prosperidad permanentes, así como el bienestar de todos sus miembros.

“Cuando se vulneran los derechos humanos, cuando las violaciones y los abusos generan crisis y conflictos explosivos, los resultados inevitables son el derramamiento de sangre, las economías devastadas y los daños humanos”, declaró la Sra. Bachelet. 

Las trágicas consecuencias de las deficiencias en materia de derechos humanos quedaron ilustradas por las palabras de la Sra. Ilwad Elman, fundadora del Centro Elman para la Paz y los Derechos Humanos de Somalia, que citó los resultados de una encuesta realizada por el PNUD en zonas de África azotadas por conflictos: más del 70 por ciento de los combatientes desmovilizados declararon que la violencia ejercida por el Estado los había empujado a militar en grupos armados extremistas.

“Los derechos humanos no son algo sobre lo que debamos pensar una vez que la guerra ha concluido. Es legítimo plantearse por qué la gente considera a estos grupos como un medio de rebelarse. Tenemos que crear espacios seguros para la disidencia política”, señaló la Sra. Elman. 

Con miras al porvenir, el Sr. Guterres instó a los jóvenes, que son los auténticos guardianes de la DUDH, a que enarbolen en el futuro la antorcha de los derechos humanos.

“Confío en que la mantendrán encendida por otros 70 años, para mostrarnos el sendero hacia un mundo de paz, dignidad y oportunidades para todos”, manifestó el Secretario General.

Leer las declaraciones de los participantes en el podio y desde la sala.

4 de octubre de 2018



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