Impresiones sobre el terreno: protegiendo los derechos humanos en Moldova en medio de la COVID-19


Moldova, país de la Europa del Este, registró su primer caso de COVID-19 el 7 de marzo de 2020. Aproximadamente una semana más tarde, el gobierno declaró el estado de emergencia por un período de 60 días.

Las personas vulnerables, que incluyen a personas mayores, personas con discapacidades y las minorías étnicas, se encuentran en situación de riesgo especial, dentro de un contexto donde los servicios a los que podían acceder ya estaban limitados.

En el momento de redactar este informe, el país había registrado 3.638 casos de COVID-19, y 109 personas habían fallecido a consecuencia del virus (fuente: Organización Mundial de la Salud).

Cristina Mardari trabaja para Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Moldova.

Cristina Mardari, un miembro de derechos humanos de las Naciones Unidas en Moldova © OHCHR

¿Cómo ha afectado la COVID-19 a tu trabajo?

En realidad, me encontraba de vacaciones cuando se cerraron las fronteras de Moldova. Desde marzo, he estado confinada lejos de casa, trabajando desde la distancia. Afortunadamente, hemos podido continuar realizando la mayoría de nuestras actividades, por lo que nuestra labor no se ha visto muy afectada. Hemos tenido que adaptarnos rápidamente, y ser proactivos en la promoción de los derechos humanos, pero hasta la fecha estamos consiguiendo sobreponernos a las circunstancias.

¿Cuáles son los principales problemas en materia de derechos humanos a los que se enfrenta Moldova?

Nuestro país ya tenía problemas, y la pandemia solo ha venido a empeorar la situación. Algunas de las cuestiones que estamos observando son la falta de condiciones de trabajo seguras e higiénicas, en especial para el personal sanitario; así como un acceso limitado a atención médica, a alimentos y agua, en especial en las zonas rurales. 

En los medios moldavos y en las redes sociales, se ha notado un aumento de los discursos de odio y discriminación hacia los migrantes repatriados, las minorías étnicas y los contagiados por la COVID-19. Al mismo tiempo, observamos límites cada vez más estrictos sobre la libertad de expresión y la libertad de prensa. 

Como ocurre en muchas otras partes del mundo, también sufrimos desgraciadamente un aumento de los casos de violencia doméstica.

Nos preocupa especialmente cómo la COVID-19 está afectando a las personas vulnerables, como por ejemplo las personas con discapacidades, las minorías étnicas, las personas con enfermedades crónicas, las personas mayores, los detenidos y personas en otras instituciones, los migrantes repatriados y las personas sin hogar. Su acceso a servicios sociales e información sobre el virus es mucho más limitado.

¿Qué está haciendo Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Moldova para proteger los derechos de las personas?

Nos estamos asegurando de que se escuche a voces locales. Hemos creado un equipo especial de ONGs, el cual incluye a 50 organizaciones, en el cual pueden compartir su conocimiento, experiencias y consejos sobre cuestiones de derechos humanos. 

Comunicarnos con el público ofreciendo información precisa, basada en pruebas, actualizada y periódica, es fundamental durante una crisis de salud pública, y el acceso a esta información es un derecho humano. A este respecto, hemos elaborado una guía dirigida a responsables de comunicación de las autoridades estatales para contribuir a alcanzar este objetivo. Esta guía ha resultado útil también a los profesionales de los medios de comunicación. Hemos creado también diversos materiales informativos para la población general, centrados en varios derechos humanos, su significado y su aplicación. 

¿Qué lecciones hemos aprendido hasta la fecha durante la pandemia?

Creo que la pandemia nos ha enseñado la importancia de tomar medidas tempranas y de la colaboración entre los ciudadanos y las autoridades oficiales, con el fin de prevenir consecuencias fatales. La pandemia nos ha enseñado así mismo a ‘actuar a escala local’, a apoyar a productores locales y limitar nuestro consumo a lo que necesitemos.

Al final, lo qué realmente importa es lo mismo para todos nosotros: la salud y la seguridad de nuestra familia y nuestros seres queridos.

30 de abril de 2020

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