Debemos otorgar prioridad a una recuperación del COVID-19 que tenga en cuenta la igualdad de género


Mujeres con máscaras en Bangalore. © EPA-EFE/JAGADEESH NV

 

Durante la pandemia de COVID-19, más mujeres que hombres perdieron sus empleos y muchas de ellas no han vuelto a trabajar, según explica un informe reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Un año y medio después del inicio de la pandemia, la igualdad de género y los derechos de la mujer siguen bajo la repercusión negativa de la devastadora crisis sanitaria y socioeconómica, afirmó la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

“La pandemia golpeó al mundo en un contexto de creciente desigualdad económica”, dijo Bachelet en un mensaje de vídeo emitido durante una mesa redonda sobre la recuperación socioeconómica equitativa de la pandemia de COVID-19, celebrada en el marco del Consejo de Derechos Humanos. “Las desigualdades sociales y económicas se han agravado, lo que ha minado la seguridad económica de las mujeres y su resiliencia ante las crisis”.

Bachelet propuso medidas para avanzar en los esfuerzos de recuperación, tales como otorgar prioridad a la seguridad económica de las mujeres que se enfrentan a formas complejas de discriminación, reconocer el valor del trabajo de las cuidadoras, garantizar la igualdad de derechos y responsabilidades de la mujer en el marco familiar, proteger el espacio cívico y la participación de niñas y mujeres, y garantizar su acceso a la justicia y los remedios judiciales.

“La mayoría de las respuestas socioeconómicas al COVID-19 aplicadas por los Estados no tienen en cuenta la igualdad de género y a menudo hacen caso omiso de las necesidades específicas de la mujer”, señaló la Alta Comisionada. 

En otro mensaje de vídeo, el Director Regional de ONU Mujeres para Asia y el Pacífico, Mohammad Naciri, manifestó su preocupación por la excepcional crisis económica que afecta sobre todo a quienes trabajan en el sector informal, los servicios y los cuidados personales, empleos en los que las mujeres figuran de manera más que proporcional.

“Las mujeres y las niñas han tenido que hacer frente a estas cargas y penalidades, a medida que se limitaron las medidas de apoyo y protección”, dijo Naciri. Incluso antes de la pandemia, las mujeres de los países de Asia y el Pacífico ya realizaban once veces más trabajo diario de cuidados no remunerados que los hombres, lo que evidentemente repercute en sus oportunidades de desempeñar empleos remunerados. La pandemia ha llevado esta situación de desigualdad hasta un punto crítico”.

Naciri afirmó que la integración económica podría mejorarse mediante salarios más equitativos, mejor protección laboral, reparto igualitario del trabajo de cuidados personales, ampliación de la protección social para las cuidadoras y cuidadores informales que trabajan en el hogar, y a través de créditos e inversiones específicos en este sector de la economía. También propuso que se adoptaran opciones de empleo flexibles para las mujeres trabajadoras y transferencias de efectivo para las mujeres y los trabajadores informales que se encuentren en paro.

Según Mónica Zalaquett Said, Ministra para la Mujer y la Igualdad de Género de Chile, aunque las mujeres tienen la mayor parte de la responsabilidad en materia de cuidados sanitarios y personales, no han participado en grado equivalente en la toma de decisiones estratégicas en respuesta a la pandemia de COVID-19. Las mujeres solo representan el 24 por ciento del personal de las instituciones nacionales creadas para responder a la pandemia, señaló la Ministra.

Para abordar esta falta de participación, Zalaquett puso de relieve las iniciativas realizadas en Chile para solucionar este déficit. Por ejemplo, el Consejo Mujer COVID-19, compuesto por mujeres de la sociedad civil, las universidades, el sector privado y el gobierno, se reunió para tratar de los temas relativos a la pandemia.

“Hemos reforzado nuestras alianzas con el sector privado, especialmente con los sectores esenciales para la reactivación económica, tales como la construcción, la minería y la energía, entre otros, con los que estamos colaborando para aumentar la participación de las mujeres en estos sectores”, afirmó.

“Un pilar fundamental de la recuperación equitativa es una financiación sensible a las diferencias de género”, afirmó Maria Alesi, una profesional del desarrollo procedente de Uganda.

La financiación que tiene en cuenta el género no se ocupa de financiar pequeños proyectos de aldea destinados a la mujer, sino que se ocupa de financiar los esfuerzos encaminados a desmontar las estructuras y el sistema que genera y refuerza la desigualdad, explicó la activista.

Alesi hizo hincapié en la importancia de erradicar la carga de la deuda de los países de ingresos medios y bajos, a fin de liberar los recursos necesarios para invertir en servicios públicos y protección social, con miras a impulsar una recuperación igualitaria para ambos sexos. 

Asimismo, Alesi instó a los responsables políticos a que elaboren regímenes fiscales progresivos. Muchos de los sistemas fiscales de hoy día ejercen una repercusión regresiva, al colocar la carga tributaria sobre los sectores de menos ingresos, que en su mayoría están compuestos de mujeres, afirmó. Señaló también que, en Uganda, el gobierno aplicó un impuesto del 12 por ciento sobre el uso de Internet, lo que excluirá a numerosas mujeres del acceso a la información y las oportunidades de trabajo. Alesi exhortó a los responsables políticos a que centraran su atención en el patrimonio y los ingresos, en lugar de atender a las personas individuales.   

Alessi explicó que ninguna de estas medidas podrá ejercer una repercusión positiva sobre la igualdad de género si las mujeres del mundo entero carecen de acceso a la vacuna.

“¿Cómo podemos hablar de recuperación equitativa cuando hoy las mujeres de los países de ingresos medios y bajos no pueden acceder a la tecnología más elemental, indispensable para la supervivencia humana?”, se preguntó la activista. 

En la actualidad, señaló, apenas el 0,78 por ciento de la población de África ha recibido la vacuna. 

Por su parte, Kateryna Levchenko, de la Comisión Gubernamental para Políticas de Género de Ucrania, insistió en la necesidad de velar por la participación de las niñas y las mujeres en la elaboración y aplicación de un plan de recuperación que tenga en cuenta la igualdad de género. Para garantizar esta participación, Levchenko destacó la importancia de cumplir los compromisos internacionales en materia de derechos humanos e igualdad de género, la colaboración con la sociedad civil, en especial con las organizaciones feministas y de mujeres, la cooperación multisectorial y la aplicación de medidas temporales especiales, tales como las cuotas electorales.   

Bachelet señaló que millones de mujeres ya han sufrido pérdidas ingentes. Por ejemplo, en América Latina y el Caribe, la pandemia ha causado un retroceso de más de 18 años en lo relativo a la participación de la mujer en el mundo laboral.

“Ahora debemos reorientar los esfuerzos de recuperación a fin de evitar retrocesos en materia de igualdad de género y para construir sociedades más integradoras, justas y prósperas”, declaró la Alta Comisionada.


27 de julio de 2021


Véase también