Recuperación de la COVID-19 "inalcanzable" sin las organizaciones y movimientos dirigidos por mujeres - Experto Independiente de las Naciones Unidas


Mujeres con mascarillas protectoras marchan contra la violencia contra las mujeres en Tel Aviv, el 1 de junio de 2020. EPA-EFE/ABIR SULTAN

"A pesar de su vital importancia, las contribuciones de las mujeres y las niñas en el activismo y la sociedad civil siguen estando infravaloradas, sin recursos suficientes y debilitadas," afirmó Clément Nyaletsossi Voule, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica y de asociación.

Volue se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde presentó su último informe, en el cual reconoce y valora las contribuciones de las mujeres activistas al avance de la democracia, la paz y el desarrollo sostenible.

El experto instó a los Estados a acelerar los esfuerzos destinados a proteger y financiar las organizaciones y movimientos sociales dirigidos por mujeres en tiempos de la COVID-19 y también para cuando el planeta se recupere de la pandemia.

El Experto añadió que las mujeres han estado en la primera línea de la pandemia de la COVID-19, donde un gran número de mujeres ha prestado su tiempo como voluntarias para proteger a sus comunidades. Esto demuestra que incluso en los períodos más críticos, cuando las mujeres ejercen sus derechos a reunirse y asociarse de forma pacífica, la sociedad entera se beneficia de ello.

En su informe, Volue reconoce que mujeres de todas las edades y procedencias han venido liderando e inspirando movimientos sociales, protestas pacíficas e iniciativas de la sociedad civil que buscan transformar las estructuras sociales, políticas y económicas de la sociedad.

"Muchos de los movimientos más importantes de los últimos cinco años han sido dirigidos por mujeres y niñas. Sin su liderazgo y su visión, los avances obtenidos para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible habrían sido imposible," destacó Voule.

Con financiación y representación insuficientes

A la vez que las mujeres han estado en la primera línea de las respuestas contra la COVID-19, las mujeres solamente están representadas un promedio de un 24 por ciento en los organismos que toman las decisiones a nivel nacional contra la COVID-19. Los esfuerzos de las organizaciones de mujeres, en especial las organizaciones locales, se han visto también debilitados conforme los donantes han cambiado sus prioridades durante la crisis sanitaria, exponiendo de forma desproporcionada a los grupos de mujeres a mayores riesgos financieros.

"Muchos grupos locales de mujeres podrían perder apoyo fundamental y enfrentarse a su cierre," advirtió Voule. "Estos grupos trabajan en los lugares más afectados y donde resulta más difícil acceder, y aun así cuentan con un menor apoyo."

Para el experto, los obstáculos para la financiación y representación de las organizaciones de mujeres se agravan aun más cuando intervienen otras barreras intersectoriales como la edad, raza, origen étnico y las posibilidades.

Represalias y reacciones adversas en las esferas pública y privada

A la vez que se han conseguido grandes avances para asegurar la participación de las mujeres en la vida pública, y a pesar del gran énfasis otorgado por los compromisos internacionales para la participación de las mujeres en la toma de decisiones, los actores estatales y no estatales continúan violando los derechos de las mujeres a la libertad de reunión y asociación pacíficas, tanto en línea como fuera de Internet , declaró Voule.

En muchos casos, esta situación ha incluso empeorado, ya que numerosas mujeres han experimentado un aumento de las violaciones graves de estas libertades fundamentales y de reacciones adversas contra la igualdad de género. La pandemia de la COVID-19 ha venido a agravar muchos de estos retos y obstáculos.

Las mujeres sufren represalias por ejercer estos derechos, manifestándose estas de forma más encarnizada en la violencia de género, que empieza incluso antes de que abandonen sus hogares y continúa en las calles, sus lugares de trabajo y en la esfera digital.

"Las mujeres de la sociedad civil y las dirigentes sindicales son víctimas frecuentes de amenazas violentas y de acoso en represalia por expresar sus opiniones y organizarse para mejorar las vidas de las personas," señaló Voule. "En países con altos índices de violencia contra las mujeres que se ven acompañados de un espacio cívico cerrado, las mujeres se enfrentan a un 'doble peligro' (y a menudo no reconocido).

A la vez que admitió que las organizaciones y movimientos de mujeres han mejorado sus acciones colectivas gracias al uso de tecnologías digitales, Voule subrayó que "las redes sociales se han convertido en un espacio hostil lleno de graves riesgos para las mujeres en la sociedad civil y el activismo." Algunas de las defensoras mujeres de derechos humanos que fueron consultadas por Voule indicaron que los comentarios machistas y despectivos en las redes sociales han pasado a ser algo habitual en sus vidas diarias.

Durante un evento virtual al margen de la presentación de Voule y llamado "En homenaje a las Mujeres en la Sociedad Civil y en el Activismo", Marusia López, coordinadora de sistematización, análisis e intercambio de experiencias de la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos en Colombia, describió los ataques que ella y otras defensoras sufren en las redes sociales.

"Insultos misóginos, amenazas de violencia sexual, estigmatización y el menosprecio de nuestro trabajo además de decirnos que nos volvamos a nuestras casas a desempeñar las responsabilidades domésticas que han sido atribuidas tradicionalmente a las mujeres," explicó López. "Ellas también sufren doxing (difundir información confidencial en Internet), peticiones de linchamientos, y el pirateo de seminarios en línea, de páginas web y de cuentas de redes sociales."

Pasando del compromiso a la acción

El Relator destacó que no hay justificación aceptable para las continuas tendencias de discriminacion y violencia que se describen en su informe, y mucho menos un retroceso por culpa de la pandemia de la COVID-19 respecto a los logros obtenidos con tanto esfuerzo.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Plataforma de Acción de Beijing y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer ofrecen un marco normativo sólido para poder garantizar la igualdad de género. Todo lo que tenemos que hacer es acelerar la puesta en práctica de estas medidas y pasar del compromiso a la acción.

El informe reclama mayores avances y pide a los organismos donantes que aumenten su financiación y flexibilidad para que las organizaciones y movimientos locales de mujeres puedan ampliar rápidamente sus programas y adaptarse a los riesgos que entraña la COVID-19.

"Cuando se las protege y se les proporciona recursos, las organizaciones y movimientos de mujeres pueden guiar y guiarán al mundo a reconstruir mejor".

5 de noviembre de 2020

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