Expertos intercambian experiencias sobre cómo curar a los niños víctimas de la tortura


A fin de ilustrar cómo funciona la reciedumbre o capacidad de resistencia (resilience) cuando las víctimas de torturas inician el proceso de curación, el Dr. Jorge Barudy, prominente neurosiquiatra, estrujó una hoja de papel hasta formar una bola.

“Imaginen que esto es un niño o una niña”, dijo el médico. “Este es resultado del trauma. Y sus efectos son cumulativos”.

A medida que iba alisando de nuevo el papel, añadió: “En la terapia, el paciente recibirá ayuda de uno o más especialistas… El niño o la niña recuperarán sus fuerzas poco a poco, porque en tanto que seres humanos, tienen sus propios recursos para superar los traumas, y eso es lo que denominamos reciedumbre (resilience)”. 

El Dr. Barudy participó en un taller y una mesa redonda excepcionales de dos días de duración auspiciados por el Fondo de contribuciones voluntarias de las Naciones Unidas para las víctimas de la tortura (UNVFVT, por sus siglas en inglés), sobre cómo la tortura afecta específicamente a niños y adolescentes, que tuvo lugar este mes de abril en Ginebra (Suiza). La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos tiene a su cargo la administración del UNVFVT.  

Mediante el apoyo del UNVFVT, unos 150 centros de rehabilitación en más de 80 países transfieren ayuda directa a las víctimas de la tortura y a sus familiares. Uno de esos centros es EXIL, en el que el Dr. Barudy, fundador, director y antigua víctima de torturas en Chile, se ha dedicado a ayudar a las víctimas en calidad de terapeuta.

Durante su presentación en el evento, el Dr. Barudy mostró imágenes de resonancia magnética del cerebro, que reflejaban claramente los efectos devastadores de la tortura sobre el hipocampo, debidos a niveles excesivos de cortisol, la hormona del estrés. El hipocampo es la región del cerebro que permite que los seres humanos experimenten empatía.  

“La capacidad de empatía de las víctimas se ve afectada por la tortura. Las víctimas padecen de desórdenes de atención y memoria, y su autoestima resulta dañada”, afirmó el médico.

En el discurso con el que inauguró la mesa redonda, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, detalló algunos de los sufrimientos que experimentan los niños en el mundo entero.

“Ni siquiera los niños más pequeños están exentos del sufrimiento, que incluye el uso de máquinas específicas para causar dolor; los simulacros de ejecución; la obligación de presenciar el dolor que se inflige a otros niños o a miembros de su familia; y la agresión y mutilación sexual”, afirmó el Alto Comisionado.

“En realidad, a menudo se escoge a los niños como víctimas precisamente por su condición de niños, como medio de intimidar a toda la comunidad o para causar dolor adicional a sus padres”. 

La Secretaria del UNVFVT, la Sra. Laura Dolci-Kanaan, afirmó que el taller de expertos ofrecía la oportunidad de debatir acerca de lo innombrable con profesionales que colaboraban con las organizaciones respaldadas por el UNVFVT y que trabajaban directamente con niños que habían sido torturados. Entre esos expertos hay psicólogos, psiquiatras, abogados, trabajadores sociales y médicos.

“En una reunión tradicional sobre derechos humanos se denuncian violaciones y se pide la promoción de esos derechos”, dijo la Sra. Dolci-Kanaan. “Pero gracias a estos expertos hemos podido examinar, documentar y presentar ejemplos de los daños específicos que la tortura inflige en el cuerpo y el alma. Y, por esa razón, abrimos un camino hacia el futuro. Cuando se invierte en un ser humano, se obtiene de retorno otra inversión humana para la siguiente generación”.

El evento se realizó en un momento en que las estadísticas del UNVFVT indican que en el año y medio pasados se registró un aumento del 32 por ciento en la incidencia de la tortura de menores de 18 años. La reunión de Ginebra ofreció a los expertos una oportunidad excepcional “para establecer vínculos importantes entre las tareas clínica y jurídica específicas que se necesitan para abordar las experiencias traumáticas de los niños y los adolescentes que han sido torturados”, afirmó la Sra. Gaby Oré Aguilar, Presidenta del Fondo.

“Únicamente mediante esfuerzos específicos y especializados, y el uso de recursos económicos, será posible frenar la transmisión del trauma de una generación a la siguiente”, añadió la Sra. Oré.

Durante el diálogo interactivo, el Sr. Paul Orieny, asesor clínico en materia de salud mental del Centro para Víctimas de la Tortura con sede en Estados Unidos, dijo que era fundamental proceder a la evaluación, el examen y el tratamiento tempranos de las víctimas de la tortura. Una rehabilitación eficaz requiere un tratamiento a fondo de gran calidad que puede durar varios años.

La reparación es un componente esencial de la rehabilitación. En relación con el tema de cómo demostrar que una víctima ha sido torturada para que pueda acceder a la reparación, la fundadora de RESTART, un centro de rehabilitación para víctimas de la tortura y la violencia en Líbano, dijo que los países deben asegurarse de que los profesionales reciben la formación que estipula el Protocolo de Estambul y que observan las cláusulas de ese manual concebido para documentar los casos de tortura. “Incluso cuando existen contradicciones, es posible obtener pruebas de que la tortura ha ocurrido, pero es preciso que los profesionales reciban capacitación al respecto”, afirmó la Sra. Hamzeh.   

La labor de terapia que la Sra. Hamzeh lleva a cabo entraña un alto costo moral. “Escuchamos relatos de brutalidades sin nombre,  violencia psicológica y crueldad inconmensurable”, afirmó. “Sepan, señoras y señores, que no salgo indemne de mis entrevistas; las cicatrices de mi alma son cada vez más numerosas”.   

Aunque la tortura deja una marca indeleble en cada ser humano, el Dr. Barudy dijo que las nuevas investigaciones indican que algunas personas han logrado superar el trauma y han sido capaces de “lograr una nueva definición de su experiencia y salir adelante”.

Los debates contaron con el aporte intelectual de representantes de varios comités de las Naciones Unidas, el Comité de los derechos del niño, el Comité contra la tortura, el Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad y el Comité contra las desapariciones forzadas.

15 de abril de 2006

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