Tahere Siisiialafia-Mau: “La inclusión de los jóvenes supone mucho más que escuchar opiniones”


Tahere Siisiialafia lleva «dedicada a los derechos humanos» desde que era una niña. Cuando tenía diez años, ya participaba de forma activa en actividades de la comunidad. De adolescente, impartió clases sobre empoderamiento para niños y jóvenes de su comunidad, y participó en foros nacionales de jóvenes y en el parlamento de los jóvenes de Samoa.

Tahere Siisiialafia

Hoy, con 31 años, es presidenta del Consejo de Jóvenes del Pacífico, una organización que trabaja para fomentar y promover los intereses y necesidades de los jóvenes en el Pacífico. En la actualidad representa a los jóvenes del Pacífico internacionalmente, interviniendo en diversos eventos de las Naciones Unidas, incluyendo recientemente en el Seminario entre Períodos de Sesiones sobre Juventud y Derechos Humanos.*

Hablamos con Tahere sobre las cuestiones de derechos humanos en la región, sobre por qué las opiniones de los jóvenes son tan críticas, así como sobre su visión para un futuro mejor para los jóvenes.

¿Cuáles dirías que son algunas de las cuestiones clave a las que se enfrentan los jóvenes en el Pacífico en la actualidad?  

Hay numerosas cuestiones a las que se enfrentan los jóvenes, y muchas cuestiones que debemos defender.  Una falta de acceso a educación de calidad y a asistencia sanitaria son dos de los retos principales. 

Y también está el desempleo.  Los jóvenes tienen cinco veces menos posibilidades de conseguir empleo que personas más adultas.  Incluso antes de que llegara la COVID-19, la tasa de desempleo juvenil en el Pacífico era del 23 por ciento. 

Aquellos que tenían trabajo se vieron perjudicados por las restricciones de los confinamientos.  En una situación donde los jóvenes suelen ser el principal sostén económico, familias y comunidades enteras han resultado gravemente afectadas y los medios de subsistencia están en riesgo. 

¿Cómo está afectando la amenaza creciente del cambio climático en el Pacífico a los derechos humanos? 

El cambio climático está afectando profundamente al bienestar social de los habitantes del Pacífico.  En esta parte del mundo, vivimos de la tierra y del mar.  La mayoría de las familias siguen pescando en el océano y alimentándose de sus propias plantaciones y jardines. 

El cambio climático está amenazando nuestra fuente de alimento, nuestro medio básico de subsistencia. 

No podemos seguir catalogando al cambio climático como una cuestión independiente.  Afecta a todas las esferas y, según empeore, repercutirá profundamente sobre nuestros derechos a la educación, asistencia sanitaria, empleo, alimentos, sobre todos los aspectos. 

¿Por qué es tan crucial la participación de los jóvenes a la hora de enfrentarnos a estas cuestiones?  

En un momento donde nos estamos encontrando con nuevas series de cuestiones como la pandemia de la COVID-19 y los riesgos en aumento del cambio climático, la participación de los jóvenes es cada vez más fundamental. 

Tenemos que analizar de manera significativa las aspiraciones de los jóvenes, e intentar entender de forma más real qué acciones están emprendiendo ellos en relación a cuestiones que les afectan. 

Si los jóvenes están presentes en espacios políticos clave, a nivel nacional, regional e internacional, seremos capaces en última instancia de participar en los procesos de toma de decisiones.  La perspectiva y opiniones de los jóvenes contribuirán entonces a un cambio real y sostenible. 

¿Se está escuchando a los jóvenes? 

A menudo hablamos sobre barreras culturales y jerarquías profundamente arraigadas que nos impiden defender nuestros derechos.  No obstante, la realidad es que en nuestra cultura, los jóvenes son realmente valorados y considerados como importantes en nuestras comunidades. 

El problema radica en que no desempeñamos ningún papel en los procesos de toma de decisiones y este es un aspecto socio-cultural que no puede ser cambiado de la noche al día.  Lo que necesitamos es desarrollar y construir nuestra propia competencia cultural para poder manejarnos mejor sorteando las barreras culturales. 

En la última década, he sido testigo en primera persona de cómo las voces jóvenes cobran cada vez más fuerza, y que cada vez somos más escuchados.  Hay ahora más espacios, como por ejemplo foros y consultas políticas, donde los jóvenes participan de forma activa. 

Pero el problema es que no queremos solamente que se oigan nuestras opiniones.  Necesitamos algo más.  Seguimos diciendo: «necesitamos que ustedes inviertan en nosotros de forma concreta.» Tenemos que eliminar de hecho esta cultura de ofertas simbólicas, de marcar casillas, y avanzar hacia una participación mucho más significativa y verdadero de los jóvenes.  Esto nos ayudará a adoptar medidas más concretas.

Que nuestras opiniones se oigan cumple con los objetivos de una agenda sobre el papel; pero cuando ustedes «invierten» de forma literal en nuestros esfuerzos y en el trabajo que desarrollamos sobre el terreno, no solamente están ampliando las aspiraciones de los jóvenes, sino que además aumentan diez veces las posibilidades de que ustedes logren los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

¿Qué tipo de futuro contemplas para los jóvenes del Pacífico? 

Creo firmemente en que nuestros jóvenes tienen un enorme potencial.  Tenemos un espíritu de servicio a nuestras comunidades, que espero que podamos seguir reforzando. 

Necesitamos crear las condiciones para que los jóvenes puedan entender sus derechos.  De forma más imperiosa, debe haber un equilibrio entre nuestros derechos y nuestros privilegios, y entre nuestras obligaciones y nuestras responsabilidades; este hecho es clave especialmente en sociedades muy culturales como en el Pacífico.  Este equilibrio es básico para comprender el papel de los jóvenes, la importancia de la participación de los jóvenes en el Pacífico, y para lograr nuestros objetivos. 

Descargo de responsabilidad: los puntos de vista, las informaciones y las opiniones expuestos en este artículo son los de las personas entrevistadas y no necesariamente reflejan la política o la posición oficial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. 

7 de junio de 2021


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