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El drama de los civiles en Ghouta Oriental es una atrocidad, dice Zeid

Ghouta Oriental

27 octubre 2017

GINEBRA (27 de octubre de 2017) – La situación de al menos 350.000 civiles sitiados en Ghouta Oriental, en las afueras de Damasco, es una atrocidad, declaró el viernes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, al tiempo que exhortaba a las partes en conflicto a que permitiesen la entrada en la zona asediada de los alimentos y suministros médicos que tanto necesita la población.

“Las conmovedoras imágenes de lo que parece ser un grupo de niños gravemente desnutridos, que se han dado a conocer en los últimos días, constituyen una señal aterradora de la atroz situación que padecen los habitantes de Ghouta Oriental, que están abocados a una emergencia humanitaria”, afirmó el Alto Comisionado.

Ghouta Oriental está asediada por fuerzas gubernamentales desde hace más de cuatro años. Las zonas residenciales, incluso los barrios que antes no habían sido atacados, se encuentran ahora bajo el fuego de artillería casi diario de las tropas del gobierno y sus aliados y, según los informes recibidos, esos ataques han causado docenas de muertes entre la población civil.  

Esto ocurre a pesar de que Ghouta Oriental se considera una de las “zonas de reducción de hostilidades”, acordadas en mayo entre Irán, Rusia y Turquía, con arreglo al proceso de Astana, con el objetivo explícito de terminar rápidamente con la violencia y mejorar la situación humanitaria. El Memorando de Astana sobre zonas de reducción de hostilidades estipula además que en dichos lugares deberá proporcionarse ayuda humanitaria rápida, segura y sin obstáculos.

La Oficina del ACNUDH también ha recibido informes sobre ataques terrestres contra Damasco, realizados por grupos armados de la oposición, entre los que figura uno perpetrado el 15 de octubre, fecha en que varios proyectiles de mortero cayeron sobre la parte antigua de la ciudad y mataron por lo menos a cuatro civiles.

Además, varios grupos armados que dominan a Ghouta Oriental han limitado la labor de las organizaciones humanitarias y los choques entre estos grupos han reducido durante meses la libertad de movimiento de la población civil de la zona.
“Las partes en conflicto deben permitir la circulación libre y regular de alimentos y otros artículos de ayuda humanitaria y deben evitar la adopción de medidas que puedan privar a los civiles de sus derechos a la alimentación y la salud”, declaró el Alto Comisionado.

La asistencia humanitaria de las Naciones Unidas llegó por última vez a Ghouta Oriental el 23 de septiembre, con ayuda para unas 25.000 personas de las poblaciones asediadas en Harasta Oriental, Misraba y Modira. Entre enero y septiembre, el gobierno sólo había otorgado el 26 por ciento de los permisos solicitados para llevar ayuda a las zonas sitiadas y de difícil acceso.  

“Recuerdo a todas las partes que el uso de la hambruna deliberada de la población civil como instrumento de guerra constituye una violación inequívoca del derecho humanitario internacional y puede equivaler a un delito de lesa humanidad o a un crimen de guerra. Asimismo exhorto a todas las personas que participan o influyen en el conflicto a que faciliten el acceso de los trabajadores humanitarios, de modo que puedan entregar la ayuda que tan desesperadamente necesita la población de Ghouta Oriental”, dijo Zeid.

Los precios de los productos de primera necesidad se han disparado desde que las fuerzas gubernamentales tomaron el control de los barrios de Qaboun y Barze, en el este de Damasco, y destruyeron la red de túneles que se usaba para introducir clandestinamente ayuda humanitaria y otros bienes en Ghouta Oriental. El costo de los alimentos aumentó aún más tras la reciente clausura, el 3 de octubre, del punto de control de Al-Wafideen, el principal acceso a Ghouta Oriental, y las tropas del gobierno aumentaron los aranceles que cobran a los comerciantes en los puntos de control. La destrucción de la economía local ha hecho que mucha gente simplemente no pueda pagar los precios de los alimentos, cuando estos se encuentran disponibles.

El 19 de octubre pasado, un grupo de atacantes no identificados saqueó un almacén de alimentos en el barrio de Hamourya, en Ghouta Oriental. Según se informa, al día siguiente centenares de personas saquearon un segundo almacén del mismo barrio, en lo que posiblemente fuera una señal de que la desesperación iba en aumento.

Se informa también de que el gobierno ha impuesto severas restricciones a las evacuaciones por motivos médicos, medida a la que se atribuye la muerte de numerosos civiles. Si bien se logró el traslado en algunos casos aislados, la Oficina del ACNUDH recibió una lista de varios centenares de personas que necesitan evacuar la zona, entre los que figuran algunos casos considerados de urgencia.

“Del mismo modo que se debe permitir la entrada de alimentos y medicamentos, las personas enfermas o heridas deben recibir atención médica donde y cuando lo necesiten. Recuerdo a todas las partes su obligación, en virtud del derecho internacional de los derechos humanos y el derecho humanitario internacional, de proteger a los civiles en todo momento y de facilitar la atención a los enfermos y heridos”, declaró Zeid.

“Si las partes en conflicto no son capaces de satisfacer las necesidades de la población que se encuentra bajo su control, deben permitir y facilitar los esfuerzos de las organizaciones humanitarias imparciales que proporcionan ayuda, lo que incluye la autorización del derecho de libre circulación”, añadió el Alto Comisionado.

FIN

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