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Declaraciones y discursos Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

Türk solicita a la Asamblea General de las Naciones Unidas que cree una institución nueva e independiente sobre personas desaparecidas en Siria

28 marzo 2023

Fadwa Mahmoud sostiene imágenes de su marido y su hijo, quienes llevan desaparecidos desde 2012, a las afueras de un tribunal en Koblenz, Alemania, tras el juicio celebrado a un oficial de inteligencia sirio en enero de 2022. © Thomas Frey/Pool via REUTERS

Pronunciado por

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Volker Türk

En

77º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Hasta

Reunión informativa oficiosa sobre la situación de los derechos humanos en la República Árabe Siria

Vicepresidente de la Asamblea General,
Excelencias,
Distinguidos delegados y delegadas,

El conflicto de Siria, que cumple ahora su 13º año, es una tragedia de derechos humanos. Millones de personas corrientes han sufrido, y siguen sufriendo, muertes y heridas; violencia sexual; secuestros; desapariciones y torturas; desplazamiento; miseria; y dolor. El trágico terremoto acontecido el mes pasado supone otro golpe más para personas que ya han sufrido lo indecible. Mi deseo más profundo para todos los sirios y sirias es que su sufrimiento se acabe cuanto antes.

Es imposible establecer con certeza cuántas personas han sido desaparecidas en Siria. Se suele mencionar la cifra de 100.000; pero la cifra real puede ser mucho mayor. Lo que es cierto es que familias en todas las partes de este conflicto han quedado destrozadas. Familias en todas las partes de este conflicto quieren saber qué les ha ocurrido a sus seres queridos. Hoy estoy aquí para hacerme eco de sus voces.

Es un deber sencillo y profundamente humano, quizás una de las pocas cosas que une a las personas incluso cuando se sienten absolutamente divididas. Es también su derecho a conocer la verdad.

Niños y niñas están creciendo con un vacío enorme en el lugar que deberían ocupar sus padres. Esposas, madres y hermanas luchan por mantener a sus familias. Sin los documentos adecuados, ellas no tienen derecho de propiedad; a veces no pueden viajar con sus hijos o incluso enviarlos a la escuela. También existe estigma: el miedo a que el hecho de asociarte con la familia de una persona desaparecida pueda atraer aun más violencia para la comunidad.

Buscar a sus seres queridos las expone a riesgos de explotación, a amenazas físicas y a la extorsión, a exigencias de pagos a cambio de información sobre sus paraderos que posteriormente puede acabar siendo falsa, o incluso a represalias.

Los supervivientes, que han sido puestos en libertad tras detenciones arbitrarias y en régimen de incomunicación en Siria, nos han relatado lo traumatizados que han quedado por esta experiencia.La tortura, incluyendo la violencia sexual, es generalizada, y la muerte les ha rondado de cerca en todo momento. Pero aunque la mayor parte de los desaparecidos son hombres, la experiencia es particularmente traumática para las mujeres. Tras su puesta en libertad, muchas mujeres y niñas son rechazadas por sus familias bajo el supuesto de que han sido violadas, y que por lo tanto aparentemente «deshonran» a sus familiares. Esta desgarradora acumulación de traumas ha conducido a muchas supervivientes de desapariciones a desaparecer de nuevo, abandonando el país, o incluso a intentar quitarse la vida.

In terms of the sheer number of people affected, and the magnitude of its impact on survivors on every side of this conflict, the crisis of missing persons in Syria is crushing in its enormity.

Debido al ingente número de personas afectadas, así como a la magnitud de las repercusiones para supervivientes en todos los lados del conflicto, la crisis de personas desaparecidas en Siria resulta abrumadora en su enormidad. Es necesario que la comunidad internacional lleve a cabo pasos decisivos, con el fin de facilitar una vía eficaz para determinar la suerte y paradero de las personas desaparecidas, para seguir luchando por la liberación de las personas que permanecen detenidas, y para prestar apoyo a las familias. No existirá una paz duradera en Siria si no avanzamos en estas cuestiones que son fundamentales para las familias, las comunidades y para la sociedad en su conjunto. El dolor, la pérdida y la injusticia resultan simplemente demasiado grandes de asumir.

Sr. Vicepresidente,

Conforme con la resolución 76/288 de esta Asamblea, y por petición del Secretario General, mi Oficina ha dirigido un amplio proceso de consulta con instituciones internacionales y sirias, así como con organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la esfera de las personas desaparecidas. Estas incluyeron a numerosas asociaciones de víctimas, supervivientes y sus familias, muchas de ellas dirigidas por mujeres. Aprovecho esta oportunidad para homenajear la valentía y determinación mostradas por tantas personas individuales cuyo derecho a conocer que le ha sucedido a sus seres queridos es el motor que impulsa esta iniciativa.

Estas consultas han resultado ser muy claras. Las personas más afectadas no creen que unas mejoras progresivas en los mecanismos y procesos existentes vayan a ser adecuadas para hacer frente a la escala y gravedad de esta crisis.

En la actualidad, una amplia variedad de actores, que incluyen al Comité Internacional de la Cruz Roja, la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas y múltiples asociaciones sirias, registran denuncias presentadas por familias; buscan información para poder identificar restos humanos; y ayudan a las familias de diferentes formas. Pero a la vez que cada uno de estos actores lleva a cabo actividades que son importantes y muy valiosas, ninguno de ellos puede atender de forma individual el sinfín de necesidades que existen. Incluso actuando de manera conjunta, todos ellos no pueden proporcionar respuestas útiles y apoyo adecuado que sean proporcionales con el enorme número de familias que están buscando a sus familiares desaparecidos.

La mayoría de los actores que consultamos estuvieron de acuerdo en que es necesario crear un organismo nuevo y especializado, con el mandato de determinar la suerte y paradero de personas desaparecidas, además de proporcionar a familias y supervivientes respuestas y un apoyo adecuado. Un número de Estados Miembros también han manifestado su apoyo a esta iniciativa.

Una institución de este tipo trabajaría en cooperación y de forma complementaria con actores ya existentes, subsanando las deficiencias que ha identificado el informe A/76/890 del Secretario general además de proporcionar un marco para que estos actores continúen con su labor de manera coordinada.

Serviría como un punto de entrada claro, fácilmente accesible y centrado en las víctimas para supervivientes y familias. Esta facilidad debe suponer un paso importante para devolver la confianza que necesitan víctimas y supervivientes.

Los actores consultados destacaron varios principios rectores clave que deberían regir esta institución:

En primer lugar, la nueva institución ha de estar centrada en las víctimas y supervivientes. La colaboración con familias y supervivientes, así como con organizaciones de la sociedad civil de Siria, es vital desde la primera fase de su creación y durante todas las operaciones que lleve a cabo, incluyendo consultas extensas con todos ellos para decidir su diseño y funcionamiento. No tomar ninguna decisión que les afecte sin contar con ellos. Las familias y los supervivientes no son solamente beneficiarios, son también nuestros socios. Son ellos los que identificaron las deficiencias y las dificultades, su conocimiento debe guiarnos al tiempo que desarrollamos métodos útiles para hacer frente a los daños que sufren.

En segundo lugar, la institución ha de situar en un lugar relevante la perspectiva de género, desde su mismo diseño y en los empleados y empleadas que contrate hasta en la gestión de los casos que atienda, además de en su labor de búsqueda y de dar apoyo. Todas sus operaciones deben reconocer en su totalidad la carga desproporcionada que suponen las desapariciones para las mujeres, y buscar vías para poder aliviar este sufrimiento.

La institución ha de ser inclusiva y operar sin que exista discriminación, ya se base esta en el origen étnico, las opiniones políticas, el género, la condición de refugiado o cualquier otra característica parecida.

La institución ha de guiarse, en todas sus actividades de búsqueda, sobre el supuesto de que la persona desaparecida está viva y necesita de ayuda urgente.

Las desapariciones no son una cuestión partidista. Hay personas desaparecidas en todas las partes del conflicto. La institución no debe tomar partido por ninguno de los bandos, debe ser imparcial e independiente de cualquiera de las partes.

Finalmente, la institución ha de guiarse por el principio de evitar daños en todas sus operaciones. Este factor cobra especial importancia a la hora de cooperar con familias que han tenido que ofrecer información sensible y personal de forma repetida a muchos actores, para recibir a cambio solamente lo que consideran que es un seguimiento insuficiente, lo que las hace ser desconfiadas, tener que volver a vivir el trauma, y seguir sin recibir ninguna información.

Excelencias,

Permítanme que pase a detallar ahora los parámetros necesarios para que una institución de este tipo pueda llevar a cabo su mandato de forma eficaz. A la vez que existen varias opciones, nosotros proponemos estos requisitos mínimos.

En primer lugar, la nueva institución tiene que tener en cuenta a todas las personas que han desaparecido en relación con Siria, independientemente de su ubicación o nacionalidad.

Todas las familias que tengan una persona desaparecida deben ser informadas de dónde pueden acudir a presentar una denuncia, de cuáles son los siguientes pasos, y con quién han de contactar en caso de que tengan preguntas que hacer.

La institución ha de estar localizada en una ubicación donde los supervivientes y familias se sientan seguros, y esta ha de garantizarles una protección sólida de sus datos. Para dar apoyo a la diáspora mundial de familias sirias de las personas desaparecidas, la institución ha de llegar a zonas en localizaciones geográficas clave.

Además de estar plenamente cimentada en los derechos humanos, esta institución de base amplia ha de intentar incorporar la experiencia y el conocimiento multidisciplinar en campos como la documentación, traumas y transformación de género, además de colaborar con expertos forenses y en otras disciplinas técnicas.

La institución ha de ser transparente, proporcionando información pública de forma regular, así como facilitar un espacio eficaz para poder escuchar de forma regular a las familias para las que trabaja.

En lo que se refiere a sus métodos de trabajo, esta nueva institución no debe replicar los servicios que ya prestan los actores existentes. En su lugar, ha de trabajar de forma cooperativa con ellos, evitando depósitos de información que pueda conducir a que múltiples entidades estén trabajando en cuestiones parecidas.

En concreto, la nueva institución debe apoyar, en lugar de sustituir, las profundas y valiosas relaciones que las asociaciones sirias han forjado con familias y supervivientes.

Ha de tener también un diseño adaptable, para que de ese modo en el futuro, y cuando sea necesario, pueda evolucionar hacia un mecanismo híbrido o nacional. El objetivo último ha de ser que esta institución sea siria.

En cuanto a la estructura, sugiero que existan dos secciones separadas: una enfocada en la búsqueda, y la segunda más enfocada en el apoyo y participación de las víctimas.

El trabajo de búsqueda incluiría dar prioridad a algunos casos, además de consolidar las denuncias y datos existentes en una base de datos que sea posible de consultar. Algunas de las actividades, como por ejemplo la consolidación de datos, podrían necesitar de colaboraciones más amplias, y estas podrían ser también de utilidad para solventar problemas de carácter práctico en lo que se refiere al acceso.

El componente de apoyo a las víctimas de una institución de este tipo ha de evaluar y responder a las necesidades inmediatas y a largo plazo de familias y supervivientes, con especial atención a las mujeres y niñas. Será necesario construir y respaldar una red de recursos y de proveedores de servicios a los que poder acudir para que presten su ayuda en una gran cantidad de cuestiones, desde obtener documentos de identidad a acceder a apoyo psicosocial o legal además de otros aspectos.

Excelencias,

La ausencia continua de muchas decenas de miles de personas, desde niños pequeños a hombres y mujeres mayores, demanda de medidas más estrictas. Es menester atender a este dolor compartido, esta pérdida generalizada, en barrios y pueblos por todo el país. La reconciliación quedará muy lejos de ser una realidad sin esta labor. Los pasos dados en esta dirección pueden empezar a restaurar la confianza entre las comunidades divididas.

Hago por tanto un llamamiento a la Asamblea General a considerar la creación de una nueva institución que ayude a aportar respuestas y apoyo a todas las familias de los miles de desaparecidos y desaparecidas, así como a los supervivientes, que aporte claridad sobre lo que ha sucedido a todas las personas de este país herido y exhausto, y que facilite medios de apoyo y ayuda prácticos para las personas que los necesitan de manera desesperada. Es lo menos que podemos hacer por el pueblo de Siria.

Gracias, Sr. Vicepresidente.

Para más información y solicitudes de medios de comunicación, póngase en contacto con:

En Nueva York:
Laura Gelbert + 1 917 208 6656 / [email protected]

En Ginebra

Ravina Shamdasani - + 41 22 917 9169 / [email protected] o
Liz Throssell + 41 22 917 9296 / [email protected] o
Jeremy Laurence +  +41 22 917 9383 / [email protected] o
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En Nairobi

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