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10º aniversario de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos

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Declaración en vídeo de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

16 de junio de 2021

Hace diez años, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos.  

Ese voto histórico estableció un nuevo marco fidedigno para realizar iniciativas encaminadas a promover un comercio responsable en todo el mundo, y para gestionar las repercusiones de la actividad comercial y las operaciones corporativas sobre los derechos humanos.

Son sumamente necesarios. Las —grandes y pequeñas— empresas han sustentado vidas humanas y han ofrecido servicios esenciales durante siglos. Sin embargo, como hemos visto con frecuencia, empresas poco reguladas y sin escrúpulos también pueden ocasionar violaciones graves de los derechos humanos y perjudicar a las personas y el planeta.

Los Principios Rectores de las Naciones Unidas se elaboraron tras una laboriosa investigación y tras haber colaborado con una gran variedad de actores, entre ellos, las mismas empresas, así como víctimas y funcionarios del Estado.

Estos esfuerzos proporcionaron un marco pragmático y efectivo para aplicar un comercio responsable que respete a las personas.

Pero independientemente de lo bien que queden sobre el papel, la aplicación de dichos Principios ha exigido que las personas dentro de los gobiernos y las empresas se comprometan con un cambio real.

En la última década, numerosas empresas se han comprometido efectivamente a respetar los derechos humanos en sus operaciones y relaciones comerciales, desarrollando procedimientos de debida diligencia y de presentación de quejas en materia de derechos humanos, tal y como estipulan los Principios Rectores.

También se viene observando cada vez más cómo los inversores integran la debida diligencia en materia de derechos humanos en su toma de decisiones.

Se siguen poniendo en marcha  planes de acción nacionales relativos a los negocios y los derechos humanos, incluso en toda Asia, Europa y América Latina.

La expectativa contemplada en los Principios Rectores, sobre todo en Europa, de que las empresas deben actuar con la debida diligencia en materia de derechos humanos se está convirtiendo en una norma imperativa. Es un cambio positivo hacia la “combinación inteligente de medidas” que necesitamos.  

Me gustaría reconocer las contribuciones de los sindicatos, los defensores de derechos humanos, los pueblos indígenas, la sociedad civil y las instituciones nacionales de derechos humanos a la hora de promover una aplicación efectiva de los Principios Rectores de las Naciones Unidas por parte de los estados y las empresas.

Pero a pesar de los muchos ejemplos de iniciativas positivas y progresos reales, tenemos que ser claros: aún queda mucho más por hacer para aplicar los Principios Rectores en todos los sectores empresariales y en todos los países.

La crisis de la COVID-19 y sus repercusiones en los trabajadores, las comunidades y los defensores de derechos humanos han incrementado las dificultades. Se corre el riesgo de que se produzca un retroceso en los avances. 

El respeto empresarial de los derechos y la dignidad de las personas resulta esencial para una recuperación responsable.
Asimismo, resulta clave para lograr una economía ecológica y sostenible.

Hace falta que todos los gobiernos, y todas las empresas, refuercen y adopten medidas concretas para cumplir con sus deberes y responsabilidades en este ámbito clave.

La Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas respalda plenamente esta iniciativa.

Trabajamos en pro de la protección de los derechos humanos en todas partes.   

En la última década hemos desarrollado unas orientaciones para reforzar el acceso a reparación para las víctimas.

Hemos ayudado a mejorar la aplicación de los Principios Rectores de las Naciones Unidas en el sector de la tecnología digital.

Muchos expertos internacionales de derechos humanos a los que mi Oficina respalda han avanzado en aras de una aplicación más efectiva de los Principios Rectores - entre ellos, el Grupo de Trabajo sobre Empresas y Derechos Humanos. 

El balance del Grupo de Trabajo sobre el primer decenio de los Principios Rectores deja claro que los mismos están firmemente establecidos como una plataforma común para estimular la acción y la responsabilidad.

Tenemos que aprovechar esta plataforma y dejarlo alto y claro en nuestro mensaje a los Estados y a las empresas.

Coincidiendo con la enorme necesidad en el mundo de reconstruir mejor, es el momento oportuno para que los dirigentes demuestren de qué forma van a contribuir a que la próxima década de los Principios Rectores sea un decenio de toma de acciones.